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Saludo al amigo

A Roberto Santoro No es que a veces me olvide, sólo que hoy te recuerdo más, y no resisto a la vieja costumbre de saludarte; decirte por ejemplo que aquí estoy, con mis castillos de arena intactos (cuando sopla fuerte el viento, uno sopla más); con dos hijos que crecen como el abrazo que guardo en el pecho desde aquel día; que nadie ha borrado tu nombre y sigue habiendo una silla con las formas de tu cuerpo y tu calor. (Si alguien dijera que no estás, ¿qué probaría? Puede más tu voz, como una herida que no tiene cura). Para cuando vuelvas -en un cuarto del mundo- se encenderá otra vez la mesa para reanudar la charla que dejamos inconclusa: ambos nos miraremos desde ventanas abiertas. No falta mucho: al irte, no dijiste adios. Serenidad Amo la serenidad de ciertas horas, polvo de eternidad, taciturna belleza que hay en ciertas tardes que duermen como niño en su cuna. No hay símbolos, sólo voces que suben a la ventana y comentan su oficio de orfebrería, de tierra removida bajo la semilla del cielo. Bebo a pequeños sorbos la reiteración de la brisa y siento pasar por mis dedos el tiempo, como cuentas de un rosario. Hasta que la noche cae a mis pies como pájaro ciego.

📖Reseña y Análisis Literario

El poema 'Saludo al amigo' de Antonio Aliberti es un conmovedor testimonio de la memoria y la resistencia frente a la ausencia forzada. Dirigido a Roberto Santoro, poeta desaparecido durante la dictadura argentina, el texto trasciende el duelo convencional para convertirse en un acto de presencia persistente. El autor construye un puente afectivo donde la vida cotidiana —los hijos, los castillos de arena, la silla vacía— se entrelaza con el dolor de la pérdida. La emoción dominante no es la resignación, sino una tenaz fidelidad: la 'herida que no tiene cura' funciona como un ancla de identidad. Por su parte, 'Serenidad' opera como un contrapunto introspectivo, donde el yo lírico busca un refugio en el silencio y la contemplación de la naturaleza. Mientras que el primer poema se ancla en el diálogo imposible con el otro ausente, el segundo se enfoca en la comunión con el tiempo y la finitud. Juntos, ambos textos exploran la capacidad humana de habitar la ausencia y encontrar, en la brevedad de los instantes, una forma de eternidad. Aliberti logra que la voz del amigo ausente resuene en la realidad presente, negando el olvido y manteniendo viva la promesa de un reencuentro que, aunque simbólico, se siente profundamente necesario y real, reafirmando que el amor y la memoria son herramientas de justicia contra el silencio impuesto.

🏛️Contexto Histórico

Antonio Aliberti (1936-2016) fue un poeta argentino cuya obra está profundamente marcada por el clima político de su país. El poema está dedicado a Roberto Santoro, poeta y militante secuestrado y desaparecido en 1977 por la dictadura cívico-militar argentina. El texto se inscribe en la literatura de la memoria, un movimiento fundamental que buscó mantener el nombre y la voz de los desaparecidos en el espacio público y privado frente a la censura y la represión sistemática.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema utiliza recursos que refuerzan su carga emocional. En 'Saludo al amigo', destacan la metáfora 'castillos de arena intactos', que simboliza la fragilidad de lo construido ante la adversidad, y la personificación de la voz del ausente como una 'herida que no tiene cura'. Se emplea una estructura de epístola que otorga un tono íntimo y conversacional. En 'Serenidad', predominan imágenes sensoriales como la comparación 'duermen como niño en su cuna' y la metáfora del tiempo pasando como 'cuentas de un rosario', que enfatiza la naturaleza cíclica y devota de la contemplación. En cuanto a la métrica, Aliberti opta por el verso libre, alejándose de estructuras rítmicas rígidas para priorizar el flujo natural del pensamiento y la emoción, otorgando un ritmo pausado, casi susurrado, que favorece la melancolía y la reflexión profunda sobre la finitud y la espera.

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