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A un olmo seco

Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo algunas hojas verdes le han salido. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. No será, cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera, habitado de pardos ruiseñores. Ejército de hormigas en hilera va trepando por él, y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. Antes que te derribe, olmo del Duero, con su hacha el leñador, y el carpintero te convierta en melena de campana, lanza de carro o yugo de carreta; antes que rojo en el hogar, mañana, ardas de alguna mísera caseta, al borde de un camino; antes que te descuaje un torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas; antes que el río hasta la mar te empuje por valles y barrancas, olmo, quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'A un olmo seco', Antonio Machado utiliza la imagen de un árbol moribundo para explorar la fragilidad de la vida y la esperanza frente a la muerte. El poema presenta un olmo anciano, herido por el rayo y en proceso de descomposición, que, contra todo pronóstico, brota nuevamente bajo el sol de mayo. Esta resurrección botánica sirve como contrapunto a la inminente fatalidad que acecha al ejemplar, cuya madera está destinada a ser convertida en herramientas cotidianas o combustible para el fuego. La obra trasciende la descripción naturalista para convertirse en una profunda reflexión existencial sobre la finitud humana. Machado, cuya esposa, Leonor Izquierdo, padecía una grave tuberculosis en el momento de la redacción, proyecta su angustia personal en este símbolo vegetal. El poema es, fundamentalmente, un acto de fe. Al observar la tenacidad del olmo por sobrevivir, el autor encuentra un resquicio de consuelo para su propio corazón afligido, anhelando que, al igual que el árbol, su existencia pueda presenciar un último 'milagro de la primavera'. La atmósfera está impregnada de una melancolía serena, donde la decadencia y la vitalidad coexisten en un equilibrio precario que conmueve al lector por su honestidad y sencillez.

🏛️Contexto Histórico

Publicado en 1912, dentro de su obra 'Campos de Castilla', este poema fue escrito durante la estancia de Machado en Soria. El contexto es profundamente biográfico y doloroso: su esposa, Leonor, se encontraba en las etapas finales de su enfermedad. El paisaje castellano, austero y seco, refleja el estado anímico del poeta, quien busca en la naturaleza un sentido a la tragedia inminente de la pérdida personal y el declive vital.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema emplea una estructura de silva, combinando versos endecasílabos y heptasílabos con rima consonante, lo que otorga una musicalidad solemne. Entre los recursos destacan la personificación (el olmo como un ser que siente y espera) y el uso de metáforas visuales como 'corteza blanquecina' o 'tronco carcomido', que acentúan la decrepitud. Es notable el uso de la anáfora mediante la repetición de 'antes que', que crea una tensión acumulativa hacia el desenlace. Asimismo, se observa el uso de hipérbaton y una rica adjetivación que subraya el contraste entre la vida (hojas verdes, sol) y la muerte (hacha, leñador, torbellino).

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