I
Era un niño que soñaba
un caballo de cartón.
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio.
Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar;
y por la crin lo cogía...
¡Ahora no te escaparás!
Apenas lo hubo cogido,
el niño se despertó.
Tenía el puño cerrado.
¡El caballito voló!
Quedóse el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.
Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor,
y a su amada le decía:
¿Tú eres de verdad o no?
Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba: Todo es soñar,
el caballito soñado
y el caballo de verdad.
Y cuando vino la muerte,
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño?
¡Quién sabe si despertó!
II
A D. Vicente Ciurana.
Sobre la limpia arena, en el tartesio llano
por donde acaba España y sigue el mar,
hay dos hombres que apoyan la cabeza en la mano;
uno duerme, y el otro parece meditar.
El uno, en la mañana de tibia primavera,
junto a la mar tranquila,
ha puesto entre sus ojos y el mar que reverbera,
los párpados, que borran el mar en la pupila.
Y se ha dormido, y sueña con el pastor Proteo,
que sabe los rebaños del marino guardar;
y sueña que le llaman las hijas de Nereo,
y ha oído a los caballos de Poseidón hablar.
El otro mira al agua. Su pensamiento flota:
hijo del mar, navega ?o se pone a volar?
Su pensamiento tiene un vuelo de gaviota,
que ha visto un pez de plata en el agua saltar.
Y piensa: "Es esta vida una ilusión marina
de un pescador que un día ya no puede pescar."
El soñador ha visto que el mar se le ilumina,
y sueña que es la muerte una ilusión del mar.
III
Érase de un marinero
que hizo un jardín junto al mar,
y se metió a jardinero.
Estaba el jardín en flor,
y el jardinero se fue
por esos mares de Dios.
IV
CONSEJOS
Sabe esperar, aguarda que la marea fluya
?así en la costa un barco? sin que al partir te inquiete.
Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;
porque la vida es larga y el arte es un juguete.
Y si la vida es corta
y no llega la mar a tu galera,
aguarda sin partir y siempre espera,
que el arte es largo y, además, no importa.
V
PROFESIÓN DE FE
Dios no es el mar, está en el mar, riela
como luna en el agua, o aparece
como una blanca vela;
en el mar se despierta o se adormece.
Creó la mar, y nace
de la mar cual la nube y la tormenta;
es el Criador y la criatura lo hace;
su aliento es alma, y por el alma alienta.
Yo he de hacerte, mi Dios, cual tú me hiciste,
y para darte el alma que me diste
en mí te he de crear. Que el puro río
de caridad que fluye eternamente,
fluya en mi corazón. ¡Seca, Dios mío,
de una fe sin amor la turbia fuente!
VI
El Dios que todos llevamos,
el Dios que todos hacemos,
el Dios que todos buscamos
y que nunca encontraremos.
Tres dioses o tres personas
del solo Dios verdadero.
VII
Dice la razón: Busquemos
la verdad.
Y el corazón: Vanidad.
La verdad ya la tenemos.
La razón: ¡Ay, quién alcanza
la verdad!
El corazón: Vanidad.
La verdad es la esperanza.
Dice la razón: Tú mientes.
Y contesta el corazón:
Quien miente eres tú, razón.
que dices lo que no sientes.
La razón: Jamás podremos
entendernos, corazón.
El corazón: Lo veremos.
VIII
Cabeza meditadora,
¡qué lejos se oye el zumbido
de la abeja libadora!
Echaste un velo de sombra
sobre el bello mundo y vas
creyendo ver, porque mides
la sombra con un compás.
Mientras la abeja fabrica,
melifica,
con jugo de campo y sol,
yo voy echando verdades
que nada son, vanidades
al fondo de mi crisol.
De la mar al percepto,
del percepto al concepto,
del concepto a la idea
?¡oh, la linda tarea!?,
de la idea a la mar,
¡Y otra vez a empezar!
📖Reseña y Análisis Literario
En 'Parábolas', Antonio Machado despliega una profunda indagación existencial sobre la naturaleza de la realidad, el paso del tiempo y la esencia divina. A través de sus diversas secciones, el autor transita desde la inocencia infantil, marcada por la decepción ante la pérdida de los sueños, hasta la madurez del anciano que se cuestiona si la existencia misma es un proceso onírico. El poema explora la tensión constante entre la razón —que busca medir y categorizar el mundo con fría precisión— y el corazón, que se refugia en la esperanza y en la intuición de una verdad más elevada. La constante presencia del mar sirve como símbolo de lo infinito y de la fluctuación de la vida, planteando dudas sobre lo que es real y lo que es una construcción de la mente. Machado evoca emociones de melancolía, introspección y una espiritualidad íntima, despojada de dogmas y volcada hacia la búsqueda interna. La obra no ofrece respuestas definitivas, sino que invita al lector a aceptar la incertidumbre, sugiriendo que la creación de Dios es un proceso recíproco y que el amor es el único filtro capaz de purificar la turbia fuente de la fe. En conjunto, es un ejercicio de madurez intelectual donde el autor se enfrenta a la finitud, reconociendo que el arte y la búsqueda de sentido son los únicos consuelos frente al inexorable fluir del tiempo.
🏛️Contexto Histórico
La obra se enmarca dentro de la producción poética de Antonio Machado, vinculado a la Generación del 98. Este periodo se caracteriza por una profunda crisis existencial y nacional tras la pérdida de las últimas colonias españolas en 1898. El autor refleja la búsqueda de una espiritualidad propia frente al agotamiento de las instituciones tradicionales, marcando una etapa donde el subjetivismo y la preocupación filosófica sobre el sentido de la vida y la muerte predominan sobre el esteticismo modernista anterior.
✍️Figuras Literarias y Métrica
El poema emplea una rica variedad de recursos. Destacan las metáforas, como el 'caballito de cartón' que simboliza la ilusión infantil o el mar como símbolo de lo inabarcable y lo efímero. Machado utiliza la antítesis para contraponer 'razón' y 'corazón', acentuando el conflicto interno del sujeto lírico. En cuanto a la métrica, se observa una combinación de formas tradicionales como el romance (versos octosílabos con rima asonante en los pares), utilizado en la primera sección, alternando con estructuras más libres y reflexivas. También emplea la personificación (al dar voz a la razón y al corazón) y la repetición anafórica, que dota al texto de un ritmo cadencioso y meditativo, favoreciendo el carácter filosófico de la obra.