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Tom-boy and little-women

No nos equivoquemos sobre este punto. Las niñas marimachas, chinvaronas, tom-boys --como se diga-- que juegan sólo con muchachos, beisbol de lustradores trepadoras de rodillas raspadas, con cicatriz visible y permanente en la ceja izquierda impresa contra el filo de la piedra de la poza absoluta de la infancia; son sensibles, intensas bajo sus overoles, y despliegan más tarde mamalias adorables y hacen hombre al hombre porque lo trataron desde niñas y se lo saben desde dentro, y ya adultas le amortiguan todo lo que es demasiado duro, pulido e hiriente como ebanistería enemiga. Pero las otras, mujercitas, little-woman, damitas -como se diga- que juegan con muñecas y bordan y cocinan de mentira, son más tarde mezquinas económas que esconden senos ínfimos, metálicos y devienen espeluznantes cónyuges, paridoras de futuros misóginos, como aquel desdichado que menciona el doctor Rober Burton en Anatomy of Melancholy, que no salía nunca, y cuando en su alta alcoba alzaba los visillos, asomándose al tumulto de Londres, si divisaba apenas una sombrilla o un talle, rompía a vomitar.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'Tom-boy and little-women', Carlos Martínez Rivas establece una dicotomía provocadora entre dos arquetipos femeninos, desafiando las convenciones sociales de su tiempo. El poema es una reivindicación de la 'marimacha' como una figura de autenticidad y profundidad emocional. A través de una descripción física y conductual, el autor sugiere que aquellas niñas que se involucran en juegos rudos y riesgosos desarrollan una inteligencia relacional superior. Esta 'sensibilidad' oculta bajo overoles se traduce, en la edad adulta, en una capacidad empática para 'hacer hombre al hombre' y suavizar las asperezas de la vida cotidiana. Por el contrario, el autor arremete contra el arquetipo de la 'mujercita' tradicional, retratándola como una figura mezquina, reprimida y generadora de futuros misóginos. El poema evoca una emoción de rebeldía frente a la domesticación impuesta a la feminidad, utilizando una voz poética tajante y un tanto misógina en su propia construcción al juzgar el valor de la mujer por su utilidad hacia el varón. La obra transita desde la nostalgia por la infancia de rodillas raspadas hasta una crítica cáustica de las convenciones sociales, empleando un tono coloquial que oscila entre la ternura por la rebeldía y el desprecio por la artificialidad. En última instancia, el texto funciona como un comentario sobre cómo la educación y los roles de género limitan o expanden la capacidad de amar y comprender al otro.

🏛️Contexto Histórico

Carlos Martínez Rivas fue un poeta nicaragüense fundamental del siglo XX, conocido por su meticulosidad y su posición de 'poeta maldito'. La obra refleja la tensión entre la tradición hispánica conservadora y las influencias modernas que cuestionaban los roles de género en la posguerra. Su visión, cargada de una crítica ácida a la burguesía, es característica de un autor que siempre se mantuvo al margen de las modas literarias, buscando una verdad estética y humana a través de la provocación.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema utiliza un verso libre que permite un tono narrativo y directo, casi de conversación. Destaca el uso de la antítesis al contrastar a las 'tom-boys' con las 'mujercitas'. Emplea metáforas potentes como 'la poza absoluta de la infancia' para simbolizar el origen del ser. La enumeración y el asíndeton se usan para describir la rudeza de la infancia, mientras que el símil 'como ebanistería enemiga' otorga una cualidad táctil y cortante a las durezas del mundo adulto. La mención al doctor Robert Burton añade una alusión erudita que funciona como una intertextualidad para reforzar la idea del rechazo patológico hacia lo femenino artificial.

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