Poema.es LogoPoema.es

Razón ardiente

a Nazri París, invierno de 1980 Queridos pájaros ausentes Barrios de nieve Pinos Pacientemente sentados Desde la penumbra de un cuarto A la luz de la lámpara Solitaria Como la Khiswara en el Altiplano Inclinado sobre la página El vertiginoso pasado La infancia apenas un eco Un silbido lejano un río De rostros distantes O muertos La patria: Un río de nombres ensangrentados No héroes ni hermanos: Corderos sacrificados Al buche de topos feroces Renacerán con su pueblo (¿Cuándo?) Cae la nieve nieva silencio Así ha de nevar ?ya está nevando? También el olvido No escribo para abolirlo Para nosotros escribo Elizabeth Peterson: Nunca tendremos un hijo En tu vientre hermoso La cicatriz Brillaba como un castigo Y éramos inocentes éramos dichosos Ahora mismo recuerdo cómo Del bosque dormido del diccionario Una mañana de pronto Tus labios finos me regalaron Una palabra: Mirabilia Las cosas no son un misterio Son un obsequio Vivir Prodigio de nuestros muertos Elizabeth Peterson al separarnos No me fui solo: me fui contigo En mi país ya era otro mirando El alba entraba a cuchillazos En el cerro de Urkupiña Sudor y plegaria golpeaban La roca de la injusticia No se quebró para los pobres (¿Se quebrará algún día?) Armadas de su hambre Cuatro mujeres estrellas matutinas Rompieron la noche de siete años Nos abrieron el camino Y no supimos caminarlo ¿O no pudimos? 17 de julio Bajo un cielo purísimo Envueltos en el impío Polvo de la codicia Llegaron los tenebrosos Y un árbol joven que cae El sacrificio Del que dijo verdades Y un pecho unánime el numeroso De los que nunca dijeron nada Recuerdo: El miedo royendo las casas Avergonzada de su cuerpo El alma No sabía dónde esconderlo Cuerpos almas Profanados por la saña El resentimiento Familias arrojadas A las playas del exilio Las únicas que siempre tuvimos Nos falta mar interior Queremos ídolos Ignorar que somos divinos Nuestro pecado mayor Sopla el tiempo Brota el sol La primera paloma: Primavera Pinos gloriosamente sentados Por la escalera en caracol Bajas cantando No hay más ascensión que hacia la tierra Contigo baja la luz tintinea en la tetera Por calles y plazas nos lleva Moviendo piernas brazos caras ?La muy traviesa titiritera? A orillas del río se acuesta A tu lado un viento adolescente A punto de urdir pájaros Se detiene pasa Un verso de Heráclito: Nombre del arco: vida Obra del arco: muerte El viento recomienza faldas risas de mujeres Se desvanecen Todo es tránsito Como el Sena y el Choqueyapu La luz se va lentamente En tus ojos recojo sus agonías Sus éxtasis Allá es mediodía Estarán poniendo la mesa Y comerán solitarios Con ellos estamos Pese a la ausencia Verde Una luciérnaga: Rosario de ocasos y amaneceres La noche entra Enciende astros y sexos Los muertos se siguen muriendo ¿No hay sentido sólo término? ?No hay pregunta bien hecha? La vida es un entierro Y una fiesta Orfeo orfeón orfebre Canta goza bebe La copa la copla la cópula del universo París, primavera de 198

📖Reseña y Análisis Literario

En 'Razón ardiente', Eduardo Mitre construye un tapiz lírico donde convergen la memoria del exilio, la nostalgia por la patria boliviana y la intimidad de la pareja. El poema, escrito desde un París invernal, funciona como una meditación sobre el tiempo y la pérdida. A través de una estructura fragmentada y conversacional, el autor entrelaza el horror de la dictadura y la violencia política en Bolivia con la ternura del vínculo amoroso con Elizabeth Peterson. La voz poética transita desde la crudeza de la memoria histórica —donde la patria es un río de nombres ensangrentados— hasta la metafísica de lo cotidiano. El poema no busca el olvido, sino la preservación de lo humano frente al horror y la finitud. Mitre explora el dolor como un 'castigo' y la existencia como un 'prodigio' frágil. La conexión constante entre los paisajes andinos (el Altiplano, el cerro de Urkupiña) y el entorno europeo subraya una identidad escindida que encuentra refugio en el lenguaje. Finalmente, el cierre del texto, mediante juegos fonéticos sobre Orfeo, sintetiza la visión del poeta: la vida es un tránsito donde el dolor y la fiesta coexisten, invitando al lector a participar en la 'cópula del universo', un acto de creación que desafía la muerte a través del canto y la palabra.

🏛️Contexto Histórico

El poema se sitúa entre 1980 y 1981, un periodo crítico en la historia de Bolivia marcado por la inestabilidad política, el golpe de Estado de Luis García Meza en 1980 y la brutal represión militar. Mitre, quien vivió el exilio, refleja la angustia de la diáspora intelectual boliviana. La mención al 17 de julio y a los 'cuerpos profanados' alude directamente a la violencia de dicho golpe, donde fueron asesinados líderes sociales y políticos, consolidando un clima de miedo que forzó la salida de muchos ciudadanos hacia Europa.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El autor emplea una métrica libre que permite pausas dramáticas y silencios gráficos que enfatizan la soledad. Destacan la metáfora, como en 'la patria: un río de nombres ensangrentados', que asocia la geografía nacional con el trauma histórico. El uso de anáforas y la personificación ('el miedo royendo las casas') confieren una cualidad tangible a las abstracciones. Es notable el juego paronomástico en la estrofa final ('Orfeo/orfeón/orfebre'), donde Mitre utiliza la sonoridad de las palabras para crear un efecto de unión universal, además de incluir referencias intertextuales a Heráclito para reflexionar sobre la dialéctica entre vida y muerte.

Poema.es

© 2026 Poema.es. Todos los derechos reservados. Desarrollado porJuan Romero Domínguez.