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Romance satírico

Pues me hacéis casamentero, Ángela de Mondragón, escuchad de vuestro esposo las grandezas y el valor. Él es un Médico honrado, por la gracia del Señor, que tiene muy buenas letras en el cambio y el bolsón. Quien os lo pintó cobarde no lo conoce, y mintió, que ha muerto más hombres vivos que mató el Cid Campeador. En entrando en una casa tiene tal reputación, que luego dicen los niños: «Dios perdone al que murió». Y con ser todos mortales los Médicos, pienso yo que son todos venïales, comparados al Dotor. Al caminante, en los pueblos se le pide información, temiéndole más que a la peste de si le conoce, o no. De Médicos semejantes hace el Rey nuestro Señor bombardas a sus castillos, mosquetes a su escuadrón. Si a alguno cura, y no muere, piensa que resucitó, y por milagro le ofrece la mortaja y el cordón. Si acaso estando en su casa oye dar algún clamor, tomando papel y tinta escribe: «Ante mí pasó». No se le ha muerto ninguno de los que cura hasta hoy, porque antes que se mueran los mata sin confesión. De envidia de los verdugos maldice al Corregidor, que sobre los ahorcados no le quiere dar pensión. Piensan que es la muerte algunos; otros, viendo su rigor, le llaman el día del juicio, pues es total perdición. No come por engordar, ni por el dulce sabor, sino por matar la hambre, que es matar su inclinación. Por matar mata las luces, y si no le alumbra el sol, como murciégalo vive a la sombra de un rincón. Su mula, aunque no está muerta, no penséis que se escapó, que está matada de suerte que le viene a ser peor. Él, que se ve tan famoso y en tan buena estimación, atento a vuestra belleza, se ha enamorado de vos. No pide le deis más dote de ver que matáis de amor, que en matando de algún modo para en uno sois los dos. Casaos con él, y jamás vïuda tendréis pasión, que nunca la misma muerte se oyó decir que murió. Si lo hacéis, a Dios le ruego que os gocéis con bendición; pero si no, que nos libre de conocer al Dotor.

📖Reseña y Análisis Literario

El 'Romance satírico' de Francisco de Quevedo es una muestra magistral de su capacidad para la crítica mordaz y el humor negro. El poema adopta la forma de una carta de presentación matrimonial dirigida a Ángela de Mondragón, donde el autor 'recomienda' a un médico cuya supuesta virtud es, en realidad, una letalidad absoluta. A través de un tono irónico y burlesco, Quevedo despliega una serie de hipérboles sobre la incompetencia médica, transformando la profesión curativa en una actividad homicida. Los temas centrales son la crítica social a la medicina de la época, la brevedad de la vida y el desencanto ante la figura del profesional que, lejos de sanar, acelera el fin inevitable. La emoción que evoca es una mezcla de asombro por el ingenio verbal y un terror soterrado hacia el ejercicio de la medicina en el Siglo de Oro. El poeta juega con la ambigüedad, donde el elogio se convierte rápidamente en una sentencia de muerte, dejando claro que el pretendiente es una amenaza mayor que la propia enfermedad. En definitiva, el texto es un retrato satírico donde el léxico del 'matar' se repite obsesivamente para desmitificar la ciencia médica, revelando un escepticismo profundo hacia las instituciones y sus representantes, todo ello bajo una estructura poética ágil que disfraza la tragedia con risas ácidas y un pesimismo existencial muy característico del Barroco.

🏛️Contexto Histórico

El poema se sitúa en el Barroco español, periodo en el que la medicina vivía una crisis de prestigio debido a prácticas rudimentarias y al alto índice de mortalidad. Quevedo, figura central de esta época, utilizó la sátira como arma política y social para atacar a los profesionales incompetentes, a menudo señalados por sus intereses económicos. La obra refleja el pesimismo barroco ante la fragilidad de la vida y la desconfianza hacia quienes ostentaban autoridad sin poseer los conocimientos adecuados.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema emplea una métrica de romance, utilizando versos octosílabos con rima asonante en los pares. Entre sus recursos, destaca la hipérbole (exageración) al afirmar que el médico mata más que el Cid o que es peor que la peste. La ironía es el pilar central, utilizando el encomio para ocultar el desprecio. Se observan antítesis entre el concepto de 'médico' (vida) y su acción destructiva (muerte). También destaca el uso de la paradoja, como cuando sugiere que el doctor, al matar a todos, es finalmente inmune a la propia muerte.

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