📜
Poema.es

Al emir Abderrahmán II pidiéndole protección contra Yabir, gobernador de Elvira

Hacia el de la generosidad y la gloria fueron mis cabalgaduras, desde lejos, abrasadas por el fuego del mediodía, para que repare mis quebrantos, pues es el mejor reparador, y para que me proteja del señor de la injusticia, Yabir. Mis hijos sin padre y yo estamos en sus manos, como pájaros en las garras de un águila. Mucho merezco que de mí se diga que estoy aterrada por la muerte de al-Hakam que era mi valedor; ¡caiga sobre él la lluvia! Si viviese, el destino feroz no me hubiese entregado a la ferocidad de un poderoso. ¿Conseguirá Yabir borrar lo que la mano de al-Hakam escribió? Entonces la mayor maldad se cometerá con lo que poseo.