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La vuelta de Martín Fierro XXX (Fragmento)

(EL MORENO) Yo no soy, señores míos, sino un pobre guitarrero; pero doy gracias al cielo porque puedo en la ocasión toparme con un cantor que esperimente a este negro. Yo también tengo algo blanco, pues tengo blancos los dientes; sé vivir entre las gentes sin que me tengan en menos: quien anda en pagos agenos debe ser manso y prudente. Mi madre tuvo diez hijos, los nueve muy regulares, tal vez por eso me ampare la Providencia divina: en los güevos de gallina el dlécimo es el más grande. El negro es muy amoroso, aunque de esto no hace gala; nada a su cariño iguala ni a su tierna voluntá; es lo mesmo que el macá: cría los hijos bajo el ala. Pero yo he vivido libre y sin depender de naides; siempre he cruzado a los aires como el pájaro sin nido; cuanto sé lo he aprendido porque me lo enseñó un flaire. Y sé como cualquier otro el porqué retumba el trueno, por qué son las estaciones del verano y del invierno; sé también de dónde salen las aguas que cain del cielo. Yo sé lo que hay en la tierra en llegando el mesmo centro; en dónde se encuentra el oro, en dónde se encuentra el fierro, y en dónde viven bramando los volcanes que echan juego. Yo sé del fondo del mar donde los pejes nacieron; yo sé por qué crece el árbol, y por qué silvan los vientos. Cosas que inoran los blancos las sabe este pobre negro. Yo tiro cuando me tiran, cuando me aflojan, aflojo. No se ha de morir de antojo quien me convide a cantar: para conocer a un cojo lo mejor es verlo andar. Y si una falta cometo en venir a esta riunión echándola de cantor pido perdón en voz alta, pues nunca se halla una falta que no esista otra mayor. De lo que un cantor esplica no falta qué aprovechar, y se le debe escuchar aunque sea negro el que cante: apriende el que es inorante, y el que es sabio apriende más. Bajo la frente más negra hay pensamiento y hay vida; la gente escuche tranquila, no me haga ningún reproche: también es negra la noche y tiene estrellas que brillan. Estoy, pues, a su mandao; empiece a echarme la sonda si gusta que le responda, aunque con lenguaje tosco; en leturas no conozco la jota por ser redonda. MARTÍN FIERRO ¡Ah negro!, si sos tan sabio, no tengás ningún recelo; pero has tragao el anzuelo, y, al compás del estrumento, has de decirme al momento cuál es el canto del cielo. (...)

📖Reseña y Análisis Literario

Este fragmento de 'La vuelta de Martín Fierro' representa uno de los momentos cumbres de la literatura gauchesca: la payada de contrapunto entre Martín Fierro y el Moreno. El personaje del Moreno no solo actúa como un oponente dialéctico, sino que encarna la reivindicación de la dignidad del sujeto marginado y afrodescendiente en la sociedad argentina de fines del siglo XIX. A través de un tono que transita entre la humildad del 'guitarrero' y la altivez del sabio que conoce los secretos de la naturaleza, el Moreno desafía las estructuras jerárquicas y raciales impuestas. El poema explora temas universales como el conocimiento empírico, la libertad del individuo frente a la autoridad y el valor del saber popular. La voz del Moreno es elocuente y desafiante; utiliza el canto como un vehículo de legitimación, proclamando que, a pesar de la invisibilidad social, bajo la 'frente negra' existe una vida intelectual tan brillante como las estrellas en la noche. Las emociones evocadas oscilan entre la cautela del recién llegado y la audacia de quien, con plena conciencia de su saber, invita a su adversario al duelo intelectual. Es, en esencia, un testimonio sobre la otredad y el derecho al reconocimiento en un mundo que intenta, sin éxito, silenciar su saber.

🏛️Contexto Histórico

La obra de José Hernández, publicada en 1879, es el exponente máximo de la gauchesca. En el contexto de la consolidación del Estado-Nación argentino, el autor utiliza el género para denunciar la exclusión social del gaucho y otros grupos vulnerables. La figura del Moreno, hermano del negro asesinado por Fierro en la primera parte, aporta una dimensión de justicia restaurativa y tensión racial, reflejando las profundas desigualdades de la pampa de la época y el papel de la payada como escenario de disputa cultural.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El texto emplea una estrofa característica de seis versos octosílabos, conocida como sextilla hernandiana (rima consonante ABBCCB). Entre los recursos estilísticos destaca la metáfora, especialmente evidente en el verso 'también es negra la noche / y tiene estrellas que brillan', que sintetiza la dignidad intrínseca del sujeto marginado. Se observa el uso de anáforas y paralelismos sintácticos (como el recurrente 'Yo sé...') que enfatizan el conocimiento acumulado del payador. El lenguaje es una estilización del habla rural argentina (gauchismo), caracterizado por arcaísmos, metátesis y el uso de un léxico popular que aporta autenticidad y color local al debate filosófico.

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