NOCTURNO ALTERNO
📖Reseña y Análisis Literario
En 'Nocturno alterno', José Juan Tablada despliega un ejercicio de contraste dialéctico entre la modernidad cosmopolita y la tradición hispana. El poema se estructura como un díptico sensorial donde la opulencia ruidosa de la Nueva York de los años veinte —marcada por el 'foxtrot' y la champaña— colisiona con el recuerdo atávico de la arquitectura colonial de Bogotá, sugerida por los 'muros de cal moruna' y las 'silenciosas tejas'. La voz poética experimenta una escisión identitaria que desemboca en la imagen de la 'mujer de Loth', símbolo de la parálisis ante el peso del pasado y el miedo a la transformación. La emoción predominante es una melancolía existencial, mediada por el exotismo y la distancia geográfica. Sin embargo, el clímax del poema trasciende esta dualidad mediante una síntesis lírica: la Luna actúa como eje universal, un objeto astronómico que, a pesar de las disparidades culturales y espaciales, unifica la experiencia humana bajo una misma luz. Tablada logra, con su característica brevedad, capturar la angustia del exiliado y el viajero, quien reconoce que, aun en la disparidad de los escenarios urbanos, persiste una unidad ontológica fundamental, consolidada por la permanencia del astro nocturno que observa, indiferente, ambos mundos.
🏛️Contexto Histórico
Publicado a principios del siglo XX, este poema refleja la estética del 'idiograma' tabladiano y la influencia de la vanguardia neoyorquina, ciudad donde el autor vivió durante años. La obra se sitúa en el periodo post-modernista y vanguardista, caracterizado por la experimentación con el espacio tipográfico y la voluntad de romper con las estructuras métricas tradicionales de la lírica hispanoamericana.
✍️Figuras Literarias y Métrica
El poema emplea el caliguala el uso de versos libres con una disposición visual que sugiere el movimiento alterno entre dos realidades. Destaca la 'símil' ('Como la mujer de Loth'), que refuerza la petrificación anímica, y la 'antítesis' espacial entre Nueva York y Bogotá. Se emplea la 'sinestesia' y la 'metonimia' para evocar ambientes sensoriales precisos. No sigue una métrica estricta, priorizando el ritmo interno y la pausa visual (encabalgamientos y espacios en blanco) para enfatizar la contemplación reflexiva del sujeto poético.