Poema.es LogoPoema.es

Nieblas

En el alma la queja comprimida y henchidos corazón y pensamiento del congojoso tedio de la vida. Así te espero, humano sufrimiento: ¡Ay! ¡ni cedes, ni menguas ni te paras! ¡Alerta siempre y sin cesar hambriento! Pues ni en flaqueza femenil reparas, no vaciles, que altiva y arrogante despreciaré los golpes que preparas. Yo firme y tú tenaz, sigue adelante. No temas, no, que el suplicante lloro surcos de fuego deje en mi semblante. Ni gracia pido ni piedad imploro: ahogo a solas del dolor los gritos, como a solas mis lágrimas devoro. Sé que de la pasión los apetitos al espíritu austero y sosegado conturban con anhelos infinitos. Que nada es la razón si a nuestro lado surge con insistencia incontrastable la tentadora imagen del pecado. Nada es la voluntad inquebrantable, pues se aprisiona la grandeza humana entre carne corrupta y deleznable. Por imposible perfección se afana el hombre iluso; y de bregar cansado, al borde del abismo se amilana. Deja su fe en las ruinas del pasado, y por la duda el corazón herido, busca la puerta del sepulcro ansiado. mas antes de caer en el olvido va apurando la hiel de un dolor nuevo sin probar un placer desconocido. Como brota del árbol el renuevo en las tibias mañanas tropicales al dulce beso del amante Febo, así las esperanzas a raudales germinan en el alma soñadora al llegar de la vida a los umbrales. Viene la juventud como la aurora, con su cortejo de galanas flores que el viento mece y que la luz colora. Y cual turba de pájaros cantores, los sueños en confusa algarabía, despliegan su plumaje de colores. En concurso la suelta fantasía con el inquieto afán de lo ignorado forja el amor que el ánimo extasía. Ya se asoma, ya llega, ya ha pasado; ya consumió las castas inocencias, ya evaporó el perfume delicado. Ya ni se inquieta el alma por ausencias, ni en los labios enjutos y ateridos palpitan amorosas confidencias. Ya no se agita el pecho por latidos del corazón: y al organismo activa la congoja febril de los sentidos. ¡Oh ilusión! mariposa fugitiva que surges a la luz de una mirada, más cariñosa cuanto más furtiva. pronto tiendes tu vuelo a la ignorada región en que el espíritu confuso el vértigo presiente de la nada. Siempre el misterio a la razón se opuso: el audaz pensamiento el freno tasca y exámine sucumbe el hombre iluso. Por fin, del mundo en la áspera borrasca sólo quedan el árbol de la vida agrio tronco y escuálida hojarasca. Voluble amor, desecha la guarida en que arrullo promesas de ternura, y busca en otro corazón cabida. ¿Qué deja al hombre al fin? Tedio, amargura, recuerdos de una sombra pasajera, quién sabe si de pena o de ventura. Tal vez necesidad de una quimera, tal vez necesidad de una esperanza, del dulce alivio de una fe cualquiera. Mientras tanto en incierta lontananza el indeciso término del viaje ¡Ay! la razón a comprender no alcanza. ¿Y esto es vivir?...En el revuelto oleaje del mundo, yo no sé ni en lo que creo. Ven, ¡oh dolor! Mi espíritu salvaje te espera, como al buitre, Prometeo.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'Nieblas', Laura Méndez de Cuenca despliega una meditación existencial de tintes estoicos y pesimistas, donde el sujeto lírico se enfrenta al sufrimiento humano con una resolución casi heroica. El poema articula una dialéctica entre la voluntad inquebrantable y la fragilidad de la condición humana, marcada por la presencia inevitable del dolor, el tedio y la corrupción de la carne. La estructura narrativa transita desde el desafío directo ante el padecimiento, pasando por la evocación nostálgica de la juventud y la ilusión, hasta culminar en una desolada reflexión sobre el sinsentido de la existencia. La autora explora la tensión entre el idealismo intelectual y la realidad biológica, donde los anhelos infinitos del espíritu se estrellan contra la fugacidad del deseo y la inevitabilidad de la nada. El tono del poema es de una melancolía reflexiva y madura; la voz poética no busca consuelo ni piedad, sino que adopta una postura de resistencia estoica frente a la borrasca vital. Es, en esencia, un estudio sobre el desencanto, donde la razón se declara incapaz de descifrar el misterio de la vida, concluyendo con una poderosa imagen final que vincula la experiencia del dolor con el mito de Prometeo, simbolizando el sacrificio consciente del sujeto ante su propio tormento perpetuo.

🏛️Contexto Histórico

Laura Méndez de Cuenca (1853-1928) fue una destacada intelectual mexicana de finales del siglo XIX y principios del XX. Su obra se inscribe en la transición entre el romanticismo tardío y los albores del modernismo hispanoamericano. Este poema refleja la atmósfera finisecular de la época, caracterizada por una crisis de fe y el surgimiento de preocupaciones existenciales profundas, donde las mujeres escritoras de su tiempo empezaban a problematizar no solo el amor romántico, sino la propia ontología de la subjetividad femenina en un mundo en transformación tecnológica y social.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema emplea una estructura de tercetos encadenados con rima consonante, evidenciando un dominio riguroso de la métrica clásica (endecasílabos). Destacan metáforas poderosas como 'el buitre, Prometeo' para ilustrar el tormento, y la 'mariposa fugitiva' como símbolo de la ilusión. La autora utiliza el encabalgamiento para dotar al verso de un ritmo ansioso, además de abundantes personificaciones (el 'dolor hambriento') y apóstrofes. El uso de imágenes sensoriales, como el 'dulce beso del amante Febo', contrasta hábilmente con la terminología áspera ('hiel', 'escuálida hojarasca') para acentuar el choque entre la vitalidad juvenil y la decadencia final.

Más poemas de Laura Méndez de Cuenca

Ver todos (1) →
Poema.es

© 2026 Poema.es. Todos los derechos reservados. Desarrollado porJuan Romero Domínguez.