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Ciego que apuntas y atinas

Ciego que apuntas y atinas, Caduco dios, y rapaz, Vendado que me has vendido, Y niño mayor de edad, Por el alma de tu madre ?Que murió, siendo inmortal, De envidia de mi señora?, Que no me persigas más. Déjame en paz, Amor tirano, Déjame en paz. Baste el tiempo mal gastado Que he seguido a mi pesar Tus inquïetas banderas, Forajido capitán. Perdóname, Amor, aquí, Pues yo te perdono allá Cuatro escudos de paciencia, Diez de ventaja en amar. Déjame en paz, Amor tirano, Déjame en paz. Amadores desdichados, Que seguís milicia tal, Decidme, ¿qué buena guía Podéis de un ciego sacar? De un pájaro ¿qué firmeza? ¿Qué esperanza de un rapaz? ¿Qué galardón de un desnudo? De un tirano, ¿qué piedad? Déjame en paz, Amor tirano, Déjame en paz. Diez años desperdicié, Los mejores de mi edad, En ser labrador de Amor A costa de mi caudal. Como aré y sembré, cogí; Aré un alterado mar, Sembré una estéril arena, Cogí vergüenza y afán. Déjame en paz, Amor tirano, Déjame en paz. Una torre fabriqué Del viento en la raridad, Mayor que la de Nembrot, Y de confusión igual. Gloria llamaba a la pena, A la cárcel libertad, Miel dulce al amargo acíbar, Principio al fin, bien al mal. Déjame en paz, Amor tirano, Déjame en paz.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'Ciego que apuntas y atinas', Luis de Góngora despliega una sátira brillante y desengañada contra la figura alegórica de Cupido, el Amor neoplatónico y petrarquista. El poema funciona como una retractación o palinodia donde el yo lírico, tras años de servidumbre amorosa, decide romper sus vínculos con la tiranía del dios del deseo. Los temas centrales son el desengaño, el paso del tiempo y la crítica a la irracionalidad de la pasión. Góngora utiliza la imagen de un Amor 'ciego', 'rapaz' y 'forajido' para desmitificar la supuesta gloria del sentimiento amoroso, presentándolo en su lugar como un ejercicio de futilidad. Las emociones evocadas transitan desde la amargura por el tiempo perdido hasta una lucidez irónica que cuestiona la veracidad de las promesas de Eros. El autor emplea un tono de queja intelectual, lejos de la angustia patética, situando al sujeto poético en una posición de superioridad moral frente al 'niño' voluble que gobierna los afectos. La repetición constante del estribillo 'Déjame en paz, Amor tirano' subraya la determinación del poeta por abandonar una 'milicia' inútil, simbolizando el tránsito desde la ceguera pasional hacia una sobria autoconciencia barroca que reconoce la esterilidad de la entrega absoluta al capricho sentimental.

🏛️Contexto Histórico

El poema se inscribe en el Siglo de Oro español, periodo caracterizado por la tensión filosófica entre el idealismo renacentista y el pesimismo barroco. Góngora, figura clave del culteranismo, refleja en esta pieza el 'desengaño', un tópico fundamental en la literatura del XVII, que cuestiona la validez de los placeres mundanos y la duración de los afectos frente a la inevitabilidad del tiempo y la finitud humana.

✍️Figuras Literarias y Métrica

La obra destaca por un uso magistral de la antítesis y la paradoja (ej. 'cárcel libertad', 'bien al mal'), propias del estilo gongorino. Emplea la personificación de Cupido como un 'forajido capitán' y 'labrador' de arenas estériles, metáfora que ilustra el esfuerzo vano. Métrica: se trata de una letrilla con estribillo, compuesta por redondillas de versos octosílabos, estructura que dota al poema de un ritmo ágil y musical, facilitando la ironía y la naturaleza sentenciosa del discurso.

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