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Hermana Marica

Hermana Marica, Mañana, que es fiesta, No irás tú a la amiga Ni yo iré a la escuela. Pondraste el corpiño Y la saya buena, Cabezón labrado, Toca y albanega; Y a mí me podrán Mi camisa nueva, Sayo de palmilla, Media de estameña; Y si hace bueno Trairé la montera Que me dio la Pascua Mi señora abuela, Y el estadal rojo Con lo que le cuelga, Que trajo el vecino Cuando fue a la feria. Iremos a misa, Veremos la iglesia, Darános un cuarto Mi tía la ollera. Compraremos dél (Que nadie lo sepa) Chochos y garbanzos Para la merienda; Y en la tardecica, En nuestra plazuela, Jugaré yo al toro Y tú a las muñecas Con las dos hermanas, Juana y Madalena, Y las dos primillas, Marica y la tuerta; Y si quiere madre Dar las castañetas, Podrás tanto dello Bailar en la puerta; Y al son del adufe Cantará Andrehuela: No me aprovecharon, madre, las hierbas. Y yo de papel Haré una librea Teñida con moras Porque bien parezca, Y una caperuza Con muchas almenas; Pondré por penacho Las dos plumas negras Del rabo del gallo, Que acullá en la huerta Anaranjeamos Las Carnestolendas; Y en la caña larga Pondré una bandera Con dos borlas blancas En sus tranzaderas; Y en mi caballito Pondré una cabeza De guadamecí, Dos hilos por riendas; Y entraré en la calle Haciendo corvetas, Yo y otros del barrio, Que son más de treinta; Jugaremos cañas Junto a la plazuela, Porque Barbolilla Salga acá y nos vea; Bárbola, la hija De la panadera, La que suele darme Tortas con manteca, Porque algunas veces Hacemos yo y ella Las bellaquerías Detrás de la puerta.

📖Reseña y Análisis Literario

El romance 'Hermana Marica' de Luis de Góngora destaca por ser una pieza excepcional en su producción, alejándose de la complejidad del culteranismo para adentrarse en la lírica de inspiración popular. El poema captura con una frescura desbordante la psicología infantil, articulando un inventario de anhelos y pequeñas travesuras propias de la niñez rural o aldeana del Siglo de Oro. A través de la voz del protagonista, se despliega un catálogo de ilusiones: la vestimenta de gala para la festividad, la expectativa de la merienda, los juegos compartidos con otros niños y el incipiente deseo de impresionar a la 'hija de la panadera'. Góngora logra retratar con maestría la transición de la inocencia infantil hacia la picardía juvenil, creando un microcosmos vibrante donde la cotidianeidad se eleva a evento extraordinario. La atmósfera evocada no es solo una reconstrucción histórica, sino una celebración de la simplicidad vital que el poeta logra dotar de una musicalidad vivaz y una ternura nostálgica. Es, en esencia, un ejercicio de empatía lírica que nos recuerda la capacidad del Barroco para habitar mundos distantes a su hermetismo habitual, revelando a un Góngora observador y cómplice de la ingenuidad humana.

🏛️Contexto Histórico

Escrito a finales del siglo XVI, este poema se enmarca en la tradición del romancero nuevo, una moda literaria que rescataba formas populares para un público cortesano. Góngora, figura central del Barroco español, utiliza aquí un registro coloquial y un costumbrismo que refleja la vida cotidiana de las clases populares en Andalucía, alejándose momentáneamente de su estilo más oscuro y erudito para conectar con la lírica tradicional de transmisión oral.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema utiliza versos octosílabos con rima asonante en los versos pares, característicos del romance. Emplea un lenguaje sencillo apoyado en enumeraciones detalladas (la descripción de ropas y juguetes) y el uso recurrente de diminutivos, que enfatizan el tono tierno y lúdico. Se observan metáforas simples, como el uso de la 'caperuza con almenas' para los juegos infantiles, y el uso del paralelismo en las primeras estrofas para marcar la simetría entre los preparativos de los dos hermanos. La estructura es narrativa, funcionando como un monólogo dramático infantil donde la reiteración aporta un ritmo constante y vivaz.

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