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No vayas, Gil, al Sotillo

No vayas, Gil, al Sotillo Que yo sé Quien novio al Sotillo fue, Que volvió después novillo. Gil, si es que al Sotillo vas, Mucho en la jornada pierdes; Verás sus álamos verdes, Y alcornoque volverás; Allá en el Sotillo oirás De algún ruiseñor las quejas, Yo en tu casa a las cornejas, Y ya tal vez al cuclillo. No vayas, Gil, al Sotillo, Que yo sé Quien novio al Sotillo fue, Que volvió después novillo. Al Sotillo floreciente No vayas, Gil, sin temores, Pues mientras miras sus flores, Te enraman toda la frente; Hasta el agua transparente Te dirá tu perdición, Viendo en ella tu armazón, Que es más que la de un castillo. No vayas, Gil, al Sotillo Que yo sé Quien novio al Sotillo fue, Que volvió después novillo. Mas si vas determinado, Y allá te piensas holgar, Procura no merendar Desto que llaman venado; De aquel vino celebrado De Toro no has de beber, Por no dar en que entender Al uno y otro corrillo. No vayas, Gil, al Sotillo Que yo sé Quien novio al Sotillo fue, Que volvió después novillo.

📖Reseña y Análisis Literario

Esta letrilla de Luis de Góngora constituye una pieza magistral de la sátira barroca, donde el autor emplea un tono jocoso y preventivo para abordar la infidelidad conyugal, un tema recurrente en la literatura del Siglo de Oro. Bajo la apariencia de una advertencia inocente dirigida a un personaje llamado Gil, Góngora despliega un ingenioso juego de palabras que utiliza el 'Sotillo' como un espacio simbólico de perdición y engaño. El poema no solo advierte sobre los peligros físicos del lugar, sino que, a través de una ironía mordaz, alude a la transformación del hombre engañado en 'novillo' y 'alcornoque', metáforas tradicionales de la cornamenta del cornudo. La voz lírica, que adopta una postura de falso consejero, explota la ansiedad existencial del sujeto frente a la posible deshonra pública, manifestada en los 'corrillos'. La estructura repetitiva del estribillo actúa como un recordatorio constante de la amenaza, reforzando la atmósfera de fatalidad cómica que envuelve al protagonista. A través de este texto, Góngora demuestra su capacidad para articular una crítica social incisiva utilizando el lenguaje popular y el gracejo cortesano, convirtiendo una situación doméstica en un ejercicio de agudeza intelectual donde el miedo a la infidelidad se convierte en el motor de una parodia moral sobre la inseguridad masculina en el entorno rural y social de la época.

🏛️Contexto Histórico

El poema se inscribe en la vasta producción de letrillas de Luis de Góngora y Argote, poeta culmen del Barroco español. En el siglo XVII, el honor y la honra eran ejes vertebradores de la sociedad, y el miedo a la infidelidad (la deshonra) era un tema literario omnipresente, explorado por autores como Lope de Vega o Quevedo. Góngora, con su inconfundible estilo de 'conceptismo' aplicado a la poesía popular, utiliza la sátira para criticar las costumbres de una sociedad obsesionada con las apariencias y el qué dirán.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema utiliza una estructura métrica de letrilla con estribillo, empleando versos de arte menor (principalmente octosílabos). Destaca el uso del retruécano y el doble sentido en la transformación léxica de 'novio' a 'novillo' (alusión a los cuernos del cornudo). La metáfora es el recurso predominante, identificando la flora del Sotillo —álamos, flores— con el engaño inminente. Asimismo, destaca la antítesis entre el entorno natural idílico y la amarga realidad de la traición, junto con el uso de la ironía al nombrar el 'vino de Toro', que refuerza visualmente la simbología taurina de la cornamenta.

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