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Noble desengaño

Noble desengaño, Gracias doy al cielo Que rompiste el lazo Que me tenía preso. Por tan gran milagro Colgaré en tu templo Las graves cadenas De mis graves yerros. Las fuertes coyundas Del yugo de acero, Que con tu favor Sacudí del cuello, Las húmidas velas Y los rotos remos Que escapé del mar Y ofrecí en el puerto, Ya de tus paredes Serán ornamento, Gloria de tu nombre, Y de Amor descuento. Y así, pues que triunfas Del rapaz arquero, Tiren de tu carro Y sean tu trofeo Locas esperanzas, Vanos pensamientos, Pasos esparcidos, Livianos deseos, Rabiosos cuidados, Ponzoñosos celos, Infernales glorias, Gloriosos infiernos. Compóngante himnos, Y digan sus versos Que libras cautivos Y das vista a ciegos. Ante tu deidad Hónrense mil fuegos Del sudor precioso Del árbol sabeo. Pero ¿quién me mete En cosas de seso, Y en hablar de veras En aquestos tiempos, Donde el que más trata De burlas y juegos, Ese es quien se viste Más a lo moderno? Ingrata señora De tus aposentos, Más dulce y sabrosa Que nabo en Adviento, Aplícame un rato El oído atento, Que quiero hacer auto De mis devaneos. ¡Qué de noches frías Que me tuvo el hielo Tal, que por esquina Me juzgó tu perro, Y alzando la pierna, Con gentil denuedo, Me argentó de plata Los zapatos negros! ¡Qué de noches de éstas, Señora, me acuerdo Que andando a buscar Chinas por el suelo, Para hacer la seña Por el agujero, Al tomar la china Me ensucié los dedos! ¡Qué de días anduve Cargado de acero Con harto trabajo, Porque estaba enfermo! Como estaba flaco Parecía cencerro: Hierro por de fuera, Por de dentro hueso. ¡Qué de meses y años Que viví muriendo En la Peña Pobre Sin ser Beltenebros, Donde me acaeció Mil días enteros No comer sino uñas, Haciendo sonetos! ¡Qué de necedades Escribí en mil pliegos, Que las ríes tú ahora, Y yo las confieso! Aunque las tuvimos Ambos, en un tiempo, Yo por discreciones Y tú por requiebros. ¡Qué de medias noches Canté en mi instrumento: «Socorred, señora, Con agua a mi fuego!» Donde, aunque tú no Socorriste luego, Socorrió el vecino Con un gran caldero. Adiós, mi señora, Porque me es tu gesto Chimenea en verano Y nieve en invierno, Y el bazo me tienes De guijarros lleno, Porque creo que bastan Seis años de necio.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'Noble desengaño', Góngora despliega una magistral transición del registro lírico elevado a la sátira burlesca, técnica característica de su dualidad estética. El poema comienza con una apostrofe solemne al 'desengaño', estructurado como un exvoto religioso donde el autor se libera de las cadenas amorosas, utilizando un tono neoplatónico que sugiere una superación definitiva de la servidumbre pasional. Sin embargo, esta elevación se quiebra abruptamente cuando el sujeto lírico vira hacia una confesión de índole grotesca y mundana. La transmutación es total: los 'infernales infiernos' del amor se convierten en un inventario de miserias humanas, desde la humillación ante el perro de la dama hasta el hambre extrema vivida durante el cortejo. La emoción predominante es una ironía cáustica que desmitifica la figura del galán cortesano. Góngora utiliza el contraste entre la retórica del 'rapaz arquero' y la cruda realidad del 'cencerro' humano para desmantelar sus propios años de infatuación. El poema funciona como una palinodia, donde el autor, con lucidez implacable, se burla de su propia conducta pasada, reduciendo la idealización del ser amado a la banalidad de un 'nabo en Adviento', consolidando así una crítica feroz al vacío de las convenciones sociales de su tiempo.

🏛️Contexto Histórico

Escrito en el Siglo de Oro, el poema refleja la tensión intelectual de Góngora frente a la realidad decadente de la corte española. La obra se inscribe en la tradición del desengaño barroco, donde la brevedad de la vida y la falsedad de las apariencias son ejes centrales. Este texto responde a un periodo de crisis personal del poeta, donde el ejercicio de la poesía amorosa se ve cuestionado por las privaciones económicas y la amargura del cortesano que, tras años de servicio, comprende la inutilidad de sus desvelos.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema utiliza versos octosílabos con rima asonante en los pares, una estructura típica del romance que confiere agilidad narrativa. Góngora emplea la hipérbole ('mil días enteros / No comer sino uñas'), la antítesis ('Gloriosas glorias, gloriosos infiernos') y la ironía destructiva como motor estético. Destaca el uso del exvoto como metáfora central al inicio, seguido de una serie de imágenes escatológicas y degradantes que funcionan como una parodia de la tradición petrarquista, donde el 'fuego de amor' es apagado de forma literal por un vecino con un caldero de agua.

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