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¡Que se nos va la Pascua, mozas

¡Que se nos va la Pascua, mozas, Que se nos va la Pascua! Mozuelas las de mi barrio, Loquillas y confiadas, Mirad no os engañe el tiempo, La edad y la confianza. No os dejéis lisonjear De la juventud lozana, Porque de caducas flores Teje el tiempo sus guirnaldas. ¡Que se nos va la Pascua, mozas, Que se nos va la Pascua! Vuelan los ligeros años, Y con presurosas alas Nos roban, como harpías, Nuestras sabrosas viandas. La flor de la maravilla Esta verdad nos declara, Porque le hurta la tarde Lo que le dio la mañana. ¡Que se nos va la Pascua, mozas, Que se nos va la Pascua! Mirad que cuando pensáis Que hacen la señal del alba Las campanas de la vida, Es la queda, y os desarman De vuestro color y lustre, De vuestro donaire y gracia, Y quedáis todas perdidas Por mayores de la marca. ¡Que se nos va la Pascua, mozas, Que se nos va la Pascua! Yo sé de una buena vieja Que fue un tiempo rubia y zarca, Y que al presente le cuesta Harto caro el ver su cara, Porque su bruñida frente Y sus mejillas se hallan Más que roquete de obispo Encogidas y arrugadas. ¡Que se nos va la Pascua, mozas, Que se nos va la Pascua! Y sé de otra buena vieja, Que un diente que le quedaba Se lo dejó este otro día Sepultado en unas natas, Y con lágrimas le dice: «Diente mío de mi alma, Yo sé cuándo fuistes perla, Aunque ahora no sois caña.» ¡Que se nos va la Pascua, mozas, Que se nos va la Pascua! Por eso, mozuelas locas, Antes que la edad avara El rubio cabello de oro Convierta en luciente plata, Quered cuando sois queridas, Amad cuando sois amadas, Mirad, bobas, que detrás Se pinta la ocasión calva. ¡Que se nos va la Pascua, mozas, Que se nos va la Pascua!

📖Reseña y Análisis Literario

Este letrilla de Luis de Góngora se erige como una pieza fundamental del Barroco español, cristalizando el tópico clásico del 'carpe diem' con una vivacidad y un tono mordaz característicos de su ingenio. El poema funciona como una advertencia a la juventud, específicamente a las doncellas, sobre la fugacidad de la vida y la inevitabilidad de la decadencia física. A través de un ritmo circular marcado por el estribillo, Góngora transita desde una exhortación lírica sobre la belleza lozana hacia un realismo crudo, casi grotesco, al describir el deterioro de la vejez. Las emociones evocadas fluctúan entre la urgencia vital de aprovechar el momento y el desencanto ante la pérdida irremediable del tiempo. El autor despliega una dialéctica entre el esplendor de la juventud, asociada a la 'Pascua' y las 'flores', y la vejez, ilustrada mediante imágenes de cuerpos marchitos y la pérdida de facultades. La obra, lejos de ser un lamento elegíaco sombrío, utiliza la ironía para invocar una sabiduría práctica: la necesidad de amar y ser amado antes de que la 'ocasión' se torne inalcanzable. Es, en esencia, una meditación estética sobre la brevedad de la existencia humana ante el avance implacable del cronos, donde la belleza no es sino un préstamo efímero que la naturaleza reclama inexorablemente.

🏛️Contexto Histórico

El poema se inscribe en el Siglo de Oro español, periodo en el que la conciencia de la fugacidad del tiempo y el 'vanitas' permearon la literatura barroca. Góngora, figura central de esta era, refleja en sus letrillas una síntesis entre la tradición popular y la sofisticación culta. La obra se enmarca en una sociedad que, bajo la sombra de la Contrarreforma y las crisis económicas, intensificó su obsesión por la brevedad de la vida, utilizando la poesía como un vehículo pedagógico y moralizador sobre la caducidad terrenal.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema utiliza principalmente el arte menor, organizado en quintillas o estrofas similares de arte menor con estribillo, otorgando agilidad al verso. Destacan la metáfora de la 'Pascua' como símbolo de la plenitud juvenil y la 'ocasión calva' como alusión mitológica a la oportunidad que no puede ser agarrada una vez que pasa. Se emplea la hipérbole y el realismo descriptivo al retratar la vejez ('diente sepultado en natas'), reforzando el contraste visual. El uso recurrente del apóstrofe ('mozuelas', 'bobas') establece un diálogo directo con el receptor, mientras que la personificación del tiempo como 'harpía' acentúa el sentido de pérdida y arrebato.

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