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A la piña

Del seno fértil de la Madre Vesta en actitud erguida se levanta la airosa piña de esplendor vestida, llena de ricas galas. Desde que nace, liberal Pomona con la muy verde túnica la ampara, hasta que Ceres borda su vestido con estrellas doradas. Aun antes de existir, su augusta madre el vegetal imperio le prepara, y por regio blasón la gran diadema la ciñe de esmeraldas. Como suele gentil alguna ninfa que allá entre sus domésticas resalta; el pomposo penacho que la cubre brilla entre frutas varias. Es su presencia honor de los jardines, y obelisco rural que se levanta en el florido templo de Amaltea, para ilustrar sus aras. Los olorosos jugos de las flores, las esencias, los bálsamos de Arabia, y todos los aromas, la Natura congela en sus entrañas. A nuestros campos desde el sacro olimpo, el copero de Júpiter se lanza; y con la fruta vuelve que los dioses para el festín aguardan. En la empírea mansión fue recibida con júbilo común y, al despojarla de su real vestidura, el firmamento perfumó con el ámbar. En la sagrada copa la ambrosía su mérito perdió, y con la fragancia del dulce zumo del sorbete indiano los Númenes se inflaman. Después que lo libró el divino Orfeo, al compás e la lira bien templada, hinchendo con su música el empireo cantó sus alabanzas. la madre Venus, cuando el labio rojo su néctar aplicó, quedó embriagada de lúbrico placer, y en voz festiva a Ganímedes llama. &quotLa piña, dijo, la fragante piña, en mis pensiles sea cultivada por mano de mis ninfas, sí, que con su bálsamo en Idalia.' ¡Salve, suelo feliz donde prodiga Madre Naturaleza en abundancia la odorífera planta fumigable! ¡Salve feliz Habana! La bella flor ent u región ardiente recogiendo odoríferas sustancias, templa de Cáncer el calor estiva con las frescas Ananas. Coronada de flor la primavera, el rico otoño, y las benignas auras en mil trinados y festivos coros su mérito proclaman. Todos los dones, las delicias todas que la Natura en sus talleres labra, en el meloso néctar de la piña se ven recopiladas. ¡Salve divino fruto!, y con el óleo de su esencia mis labios embalsama: haz que mi musa de tu elogio digna publique tu fragancia. Así el clemente, el poderoso Jove jamás permita que de nube parda veloz centella que tronando vibra, sobre tu copa caiga. Así en tu rededor jamás Belona tiña los campos con la sangre humana, ni algún tirano asolador derribe tu trono con su espada. Así el céfiro blando en tu contorno jamás se canse de batir sus alas, de ti apartando el corruptor insecto y el aquilón que brama. Y así la aurora con divino aliento brotando perlas que en su seno cuaja, conserve tu esplendor, para que seas la pompa de mi Patria.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'A la piña', Manuel de Zequeira y Arango eleva la fruta tropical a la categoría de objeto estético sublime, fusionando la botánica americana con la mitología grecolatina. La oda no es solo una celebración gastronómica, sino una construcción simbólica donde la piña se convierte en el epicentro de una cosmogonía. El autor utiliza la estructura del elogio para vincular la fertilidad de la tierra cubana con la opulencia de los dioses del Olimpo, sugiriendo que la excelencia de este fruto es un don que trasciende lo terrenal. La atmósfera del poema está impregnada de un deleite sensorial que transita entre el aroma, el color y la textura, consolidando a la piña como un emblema de la identidad criolla. La emoción predominante es el orgullo patriótico, expresado mediante una hipérbole constante que diviniza el paisaje habanero. En los versos finales, el tono laudatorio se transforma en un ruego de protección contra las catástrofes naturales y las guerras, convirtiendo al fruto en un símbolo de paz, prosperidad y estabilidad frente a la fragilidad de la existencia humana. Es una pieza fundamental del neoclasicismo cubano que reivindica la dignidad de la naturaleza americana frente al canon europeo tradicional.

🏛️Contexto Histórico

Manuel de Zequeira (1764-1846) es una figura central del tránsito entre el siglo XVIII y el XIX en Cuba. Su obra se enmarca en el neoclasicismo insular, una etapa donde los intelectuales criollos comenzaron a buscar la legitimación de su entorno natural a través de las formas clásicas. Este poema refleja la influencia de la Ilustración, que promovía el conocimiento y la exaltación de los recursos naturales del Nuevo Mundo, combinada con el ambiente cultural de la Habana colonial, donde la poesía servía como mecanismo de autoconciencia y reafirmación de la identidad frente a la metrópoli.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema emplea una estructura de silva, alternando versos heptasílabos y endecasílabos con rima asonante. Entre sus recursos estilísticos destaca la mitologización mediante el uso de epítetos y alusiones (Ceres, Pomona, Júpiter, Venus), que actúan como metáforas del ciclo de crecimiento y la exquisitez del fruto. La 'piña' es calificada como 'obelisco rural', una metáfora visual que enfatiza su forma y verticalidad. Asimismo, abundan las personificaciones ('la primavera, el rico otoño... proclaman') y el uso de un léxico elevado ('empíreo', 'néctar', 'sacro'). La obra utiliza con maestría la antítesis y la hipérbole para otorgar un carácter sagrado a la naturaleza, consolidando un tono ceremonial constante que busca la solemnidad académica.

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