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Siripo (Escena XIII) Miranda- Lucía

MIRANDA: Basta, hija. Tú deliras, ¿quién te ha visto descomponerte así? LUCÍA: ¡Cielo Sagrado ¿Qué es lo que me sucede? ¡Ay infelice! ¿Hurtado es tan funesto desamparo me abandona? ¿Podrán otros respetos ser antes que mi amor? ¿Podré yo acaso posponerle a mi vida? ¿Pues mi esposo no está ligado con iguales pacto. ¿Para esto le seguí? ¿Y así me paga?... Lo entiendo a mi pesar. Él se ha vengado. Y ¿dónde iré yo sola, mujer débil? ¿Qué gruta será fúnebre reparo a mi triste orfandad? ¿Los fieros tigres socorro me darán? Sí, serán mansos cuando un amante, un padre y un esposo su fiereza les roban despiadados. ¿Pero de quién me quejo? ¿Su venganza no he provocado yo? ¿No es justo pago aqueste de mi crimen¿Yo no he sido quien con ojos risueños ha mirado, infiel, a un nuevo amante que tejía con alevosas y sangrientas manos la guirnalda nupcial, que coronase mi crimen y mi boda? Es necesario que la muerte le lave. Morir debo. Yo de mí misma juez pronuncio el fallo. El honor lo aconseja, amor lo manda. MIRANDA:¿Tantas penas no bastan? ¿Mis quebrantos quieres aumentar, hija? No apresures los males que vendrán mal nuestro grado.

📖Reseña y Análisis Literario

Este fragmento de 'Siripo' de Manuel José Lavardén constituye uno de los momentos cumbres de la tragedia rioplatense dieciochesca. En esta escena, Lucía atraviesa un intenso conflicto moral marcado por el remordimiento y la desesperación ante el abandono de su esposo. El discurso de Lucía es una introspección dolorosa donde la protagonista transita desde el lamento por la traición hasta la aceptación de su propia culpabilidad. El tema central es la fatalidad trágica: el personaje reconoce que su infidelidad ha precipitado un desenlace sangriento. La emoción predominante es la angustia existencial, exacerbada por un sentido del honor que exige el sacrificio supremo. Lucía no solo se siente víctima de su situación, sino que asume el papel de juez de sí misma, determinando que la muerte es el único remedio para lavar su crimen. El diálogo con Miranda funciona como un contrapunto necesario que enfatiza la soledad de Lucía y la inevitabilidad del destino. La pieza logra capturar la transición del pensamiento neoclásico, donde el deber y la pasión se entrelazan trágicamente, retratando a una mujer que, ante el colapso de su mundo doméstico y sentimental, no encuentra otra salida que la autodestrucción como acto de purificación moral.

🏛️Contexto Histórico

Manuel José Lavardén estrenó 'Siripo' en Buenos Aires en 1789. Es considerada la primera obra dramática de importancia escrita en el Virreinato del Río de la Plata. La obra se enmarca en el teatro neoclásico hispanoamericano, abordando el mito de la conquista y el choque cultural entre españoles y aborígenes, utilizando la tragedia clásica para explorar tensiones morales en un entorno colonial que comenzaba a forjar su propia identidad cultural.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El texto emplea el verso endecasílabo blanco, propio de la tragedia neoclásica. Entre las figuras destacan la interrogación retórica ('¿Y qué gruta será fúnebre reparo?'), que subraya la desesperación del personaje. Se utiliza la hipérbole al equiparar el desamor con la ferocidad de los 'fieros tigres'. Asimismo, existe una personificación del honor y el amor como entidades con voluntad propia ('El honor lo aconseja, amor lo manda'). El uso de epítetos como 'alevosas y sangrientas manos' intensifica el tono dramático del discurso, dotando a la pieza de una carga emocional solemne y rigurosa.

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