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Cantar del tiempo en la tierra (Elegía) (Poemas del I al X)

'                              Tal como es arriba, es abajo.                               Entre el si y el no                               ¿cual es la diferencia?                               Entre el bien y el mal                               ¿cual es la diferencia?'                                                                       TAO TE KING (Fragmento)                                         I Todo igual. Ninguna diferencia. Igual que en el principio en el final. Ninguna diferencia...                                         II Hay que armarnos con todos nuestros besos, recoger las palabras que han quedado dispersas y decirnos adiós. Pero antes de perderme en el silencio de la soledad nueva, he de deslizarme por completo sobre tu superficie, y he de cerrar tus ojos, porque han de ser mis dedos los que cierren tus ojos. Postrado ante tus plantas, desabrochando el alma, en esta confesión, la última de tantas, he de decirte que todo lo vivido ha valido la pena.                                         III Han quedado en tu huerto jirones de mis pasos, en ti dejé clavadas mi esencia, mi arrogancia, mis días apacibles, mi verdad continuada; y he llevado conmigo tu rosal, tus espinas, tu extensión infinita, tu germen y tu estirpe.           Y es que yo te hice mía: convirtiéndome en fluido que ha nutrido tus venas, tendiéndome en tu red para que me atraparas; y también te he creado: te extraje desde mi inmensa sombra inexistente, te saqué de la nada y te he herrado las carnes como te he herrado el alma. En ti fundí el principio de lo eterno: identidad profunda y verdadera, reflejo de mi imagen, que en tu ser permanece.                                         IV Te he llevado en mi ruta de la mano, y tu mano me señaló el camino en un viaje que me llevó a explorarte; conocí tus cavernas, te inundé de silencios y de pájaros, te florecí completa del alba al mediodía; te sentí estremecerte bajo mis vendavales y te arranqué el aliento. Te hice crujir los huesos en un orgasmo convulso y explosivo, hasta dejarte lasa como estatua de sal, desnuda y agrietada, mientras rodaban lágrimas por tus atardeceres.                                         V Fértil planicie fue tu vientre joven que maduró bajo mi sol de marzo. Y ha valido la pena todo el dolor guardado en tu armadura, y el moretón constante por el diario tropezón con la vida. Todo valió la pena porque todo está hecho; el ciclo se ha cumplido: se ha sellado cada madrugada, y también cada fuego, cada grano de luz, cada camino.                                         VI Me deslicé sobre tu piel de musgo llevándome a mi paso la estrella de tus sueños, me he llevado el farol de las esquinas, los vagones del tren -siglos enteros cargados de promesas y preguntas-. Me lo he llevado todo, pero yo no me he ido, he seguido a tu lado, velando tu vigilia, entre cuatro paredes selladas para todo. Y en esa catacumba se fueron revelando tus caminos ocultos, tu corazón entero. Explorando tu carne aprendí a conocerte y a adentrarme en mi mismo, en ese túnel hondo que he llevado por dentro... Amurallados, solos, seguimos descubriéndonos, mis límites: tus brazos tus cadenas: mis dedos. Así sobrevivimos...                                         VII Afuera de nosotros redoblaba el tambor, y crujía hasta el polvo al compás de la marcha que llegaba a la puerta. Una sombra siniestra se extendía... Abarcó los caminos y los pobló de espanto, fue creciendo, creciendo, hasta alcanzar el cielo, hasta atrapar los pájaros y borrarlos a todos de la historia; y ha seguido creciendo, ha cubierto las nubes, se ha tragado la brisa en busca de los hombres.                                         VIII A nuestra madriguera van llegando los pasos presurosos al compás de la marcha... BOM! BOM! BOM! Tatatatatata...tatata....tata... Y la faz del silencio estaba allí...                                         IX Era un cuerpo sin alma tendiéndonos la mano abarcándolo todo con sus pupilas huecas, ventanas de una vieja ciudad, sombra entre sombras, arropada por sombras, cerrándole el camino a las rendijas y sabiéndolo todo. Tendido a nuestra puerta, el desértico espacio. ¿Dónde fueron los pasos? algunos escaparon tras unas pocas puertas entreabiertas. Dichosos pasos aquellos que se alejan, otros no lo lograron, se quedaron clavados frente a nuestra ventana como ramos de flores. Una ofrenda...                                         X Hubo un nuevo paisaje que pintar. Pero faltó la mano que pintara. ¿ Dónde se fue la mano cercenada? ¿al fondo de algún río? ¿ a la fosa común? A cualquier parte, a todas partes, yo la he visto agitarse, con desesperación, cerrando, abriendo el puño, buscando aquel cabello enmarañado y el resto de su carne y de sus huesos... No para el estertor: ni la danza macabra del pulpo ciego y desasosegado, raíz desesperada que araña la fosa, en búsqueda incesante de lo único que tuvo: su sangre hoy coagulada y un corazón cualquiera.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'Cantar del tiempo en la tierra', María Cristina Orantes despliega una elegía de intensidad visceral que trasciende lo meramente confesional para adentrarse en la metafísica de la existencia. La obra se estructura en una progresión que va de la intimidad amorosa —entendida como un acto de posesión, creación y, finalmente, entrega— hacia una confrontación descarnada con la finitud y la violencia externa. El poema comienza con una referencia al taoísmo, estableciendo un marco de unidad donde el principio y el fin se confunden, sugiriendo una circularidad inevitable. A medida que avanzamos, la voz lírica narra una relación amorosa marcada por el dominio y el autoconocimiento, donde los amantes, en su burbuja de aislamiento, intentan preservar su identidad frente a una realidad que se desmorona. Sin embargo, el tono cambia drásticamente en los últimos poemas: el aislamiento se convierte en una catacumba frente a una amenaza innombrable —posiblemente una guerra o represión política— que termina por cercenar la vida y la memoria. La emoción predominante es una mezcla de estoicismo y horror; el sujeto lírico celebra la plenitud de lo vivido mientras contempla el desastre, convirtiendo el acto de escribir en un intento desesperado por nombrar la tragedia y honrar a aquellos que han sido borrados de la historia.

🏛️Contexto Histórico

La obra se inscribe en la tradición de la poesía elegíaca contemporánea, reflejando el trauma derivado de contextos de violencia institucional o conflictos bélicos. La referencia a la 'fosa común' y a la 'mano cercenada' sitúa al poema en una estética de memoria histórica y denuncia social, elementos comunes en la literatura latinoamericana que aborda las heridas abiertas por regímenes autoritarios, donde la desaparición forzada se convierte en el eje del dolor y la resistencia lírica.

✍️Figuras Literarias y Métrica

La autora emplea un verso libre de ritmo irregular que enfatiza la tensión emocional. Entre las figuras destacan la metáfora ('Fértil planicie fue tu vientre joven', 'tu piel de musgo'), que vincula el cuerpo con elementos telúricos. El uso de la antítesis y la paradoja ('te extraje desde mi inmensa sombra inexistente') subraya la dualidad entre creación y destrucción. Asimismo, destaca la hipérbole y la sinestesia, especialmente en la parte final, donde la onomatopeya ('BOM! BOM! BOM!') recrea la inminencia de la muerte con una crudeza estilística que rompe el lirismo previo, transformando el poema en un testimonio sonoro del horror.

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