Poema.es LogoPoema.es

Los Oscuros

La fruta estaba hecha para que la gustáramos, para olerla y gozar su lozanía. Pero nosotros no podíamos comprarla. El sol estaba hecho para amar nuestra piel, estremecer la vida de todo nuestro cuerpo. Pero a nuestra guarida el sol no entraba. El pan de cada día, en fin, estaba hecho para hablarnos todas las mañanas de campos fecundados. Pero nosotros sólo comíamos mendrugos duros y agrios. También había música y otras cosas dulces, pero habitaban en el aire alto, y nosotros sólo captábamos sus ecos. Nos debatíamos en la cueva obscura en el cuartucho húmedo donde la única verdad es la miseria. Entonces, no aprendimos el himno de alabanza, y la sonrisa en nuestros labios era una flor enferma. Dicen que Dios hizo a los hombres iguales y semejantes a El en armonía y belleza. ¿Cómo es, entonces, que ahora formemos este vértice inmundo del que huyen todas las miradas y contra el que se vuelven bruscamente las espaldas? - Hablo por boca del hombre que se arrastra por húmedos rincones de morada siniestra. Dice que también de él era la tierra ? ¿Quién hurtóme el rojo clavel llamarada impetuosa, quién bloqueó mis salidas, quién me esperaba aún antes que pensara nacer, con la triste cadena? No estuvo equilibrada en mi balanza la desdicha con la bienaventuranza. Te regalo de antemano mis huesos para que hagas con ellos trémulas flautas que canten elegías mientras a blanca mesa se sientan prósperas familias, y hay sol, hay pan, hay fruta. Pero llora, es verdad, en todo el aire trémula flauta su llanto innumerable.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'Los Oscuros', Matilde Casazola despliega una poética de la carencia que trasciende la simple denuncia social para adentrarse en una profunda ontología del despojo. El poema articula una dialéctica dolorosa entre la abundancia natural del mundo —la fruta, el sol, el pan— y la sistemática exclusión del sujeto lírico de estos bienes elementales. La autora utiliza la metáfora de la 'cueva obscura' no solo como un espacio físico de miseria, sino como un estado existencial donde la belleza y la divinidad resultan inalcanzables. La voz poética transita desde la observación de la desigualdad hacia una interpelación metafísica; se cuestiona la validez de la igualdad humana frente a la realidad del sufrimiento atávico. El poema alcanza una intensidad elegíaca cuando la hablante ofrece sus propios huesos para ser transformados en flautas, convirtiendo el dolor personal en un instrumento que denuncia la injusticia ante la indiferencia de los privilegiados. La obra no solo evoca compasión, sino que fuerza al lector a reconocer la 'trémula flauta' del llanto ajeno que subyace, silenciado pero presente, en el aire mismo de la prosperidad. Es un texto que, con sobriedad y rigor, pone de manifiesto cómo la precariedad material termina por marchitar la capacidad de alabanza y la propia dignidad humana.

🏛️Contexto Histórico

Matilde Casazola es una de las voces más significativas de la literatura boliviana contemporánea. Esta obra se inserta en una tradición de compromiso social que busca visibilizar las profundas brechas de desigualdad y exclusión estructural en América Latina. La autora, vinculando su sensibilidad poética con la realidad de los sectores marginados, refleja el contraste histórico entre el ideal de fraternidad humana y la dureza del determinismo socioeconómico que ha marcado gran parte del siglo XX y XXI en la región.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema se construye sobre el uso constante de la anáfora y el paralelismo antitético para resaltar el contraste entre la abundancia y la privación. Destaca la metáfora de la 'flor enferma' para describir la sonrisa privada de bienestar y la personificación del sol que 'amaba nuestra piel'. La figura del 'vértice inmundo' actúa como una poderosa imagen de marginación social. Desde una perspectiva técnica, Casazola opta por el verso libre con un ritmo cadencioso que imita la melancolía de una elegía. La 'flauta de huesos' es una imagen alegórica central que sintetiza el sacrificio y la persistencia del arte como testigo de la desdicha.

Más poemas de Matilde Casazola

Ver todos (2) →
Poema.es

© 2026 Poema.es. Todos los derechos reservados. Desarrollado porJuan Romero Domínguez.