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Ya se fue la ciudad

Cómo marcha el reloj sin darse prisa con tal seguridad que se come los años: los días son pequeñas y pasajeras uvas, los meses se destiñen descolgados del tiempo. Se va, se va el minuto hacia atrás, disparado por la más inmutable artillería y de pronto nos queda sólo un año para irnos, un mes, un día, y llega la muerte al calendario. Nadie pudo parar el agua que huye, no se detuvo con amor ni pensamiento, siguió, siguió corriendo entre el sol y los sseres, y nos mató su estrofa pasajera. Hasta que al fin caemos en el tiempo, tendidos, y nos lleva, y ya nos fuimos, muertos, arrastrados sin ser, hasta no ser ni sombra, ni polvo, ni palabra, y allí se queda todo y en la ciudad en donde no viviremos más se quedaron vacíos los trajes y el orgullo.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'Ya se fue la ciudad', Neruda aborda la fugacidad de la existencia bajo una óptica elegíaca y existencialista. El poema se estructura como una meditación sobre el tiempo cronológico —marcado por el ritmo implacable del reloj— que devora inexorablemente la biografía humana. El autor utiliza imágenes cotidianas, como las 'uvas' para los días, que se diluyen ante el avance del calendario, transformando la vida en un tránsito hacia la nada. La temática central es la transitoriedad y la inevitable disolución del 'yo' frente a la muerte. Neruda evoca una sensación de desamparo al observar cómo el mundo sigue su curso mientras los individuos se desvanecen; es una reflexión sobre la vacuidad de los atributos humanos —'los trajes y el orgullo'— que quedan atrás como cáscaras vacías cuando el sujeto deja de existir. Emocionalmente, el texto transita desde una observación casi técnica del paso del tiempo hasta una aceptación cruda de la aniquilación final, logrando transmitir una melancolía profunda que no busca consuelo metafísico, sino que se resigna ante la contundencia de la desaparición definitiva, donde incluso el recuerdo se desintegra en la nada absoluta.

🏛️Contexto Histórico

Este poema pertenece a la etapa de madurez de Pablo Neruda, periodo en el que el autor chileno, Premio Nobel de Literatura, profundiza en temas filosóficos y existenciales más allá de su compromiso político o su etapa surrealista. Escrito en una fase donde la reflexión sobre la mortalidad cobra protagonismo, el texto refleja el distanciamiento del poeta ante su propia historia y el entorno urbano, característico de sus últimas colecciones, donde la brevedad de la vida se convierte en el eje central de su lírica.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema destaca por el uso preciso de metáforas como 'pequeñas y pasajeras uvas' para representar la brevedad de los días, y la 'inmutable artillería' del tiempo, que personifica el paso de las horas como un ataque constante. Se emplea la anáfora ('Se va, se va', 'siguió, siguió') para imprimir un ritmo monótono y persistente que emula el segundero del reloj. Asimismo, recurre a la prosopopeya al otorgar al tiempo la capacidad de 'comerse los años'. En cuanto a la métrica, Neruda opta por el verso libre, evitando una rima consonante estricta para enfatizar la naturalidad del fluir temporal, logrando que el ritmo del poema sea tan inevitable como el mensaje que transmite.

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