LA CIGARRA
📖Reseña y Análisis Literario
En 'La cigarra', Salvador Rueda nos ofrece un soneto de corte preciosista que trasciende la fábula tradicional para convertirse en una oda a la vitalidad estival y al ciclo productivo de la tierra. El autor invierte la visión peyorativa clásica de la cigarra —asociada frecuentemente a la holgazanería— para transmutarla en un símbolo de laboriosidad y entusiasmo vital. El poema celebra la plenitud del agosto andaluz, donde la naturaleza se despliega con exuberancia. A través de una cuidada selección léxica, el poeta evoca texturas y sensaciones térmicas: el frescor de la fuente frente al calor abrasador del campo. La temática central es la glorificación del esfuerzo agrario, donde el canto de la cigarra no es un acto de ocio, sino un himno estimulante que parece activar la maduración de la espiga y la fermentación del mosto. Es, en esencia, un canto panteísta a la tierra fértil, donde el insecto actúa como un director de orquesta natural que acompaña el ritmo del ciclo agrícola con una alegría contagiosa, casi ebria, estableciendo una conexión armónica entre la pequeña criatura y el cosmos que la rodea.
🏛️Contexto Histórico
Salvador Rueda (1857-1933) fue una figura fundamental en la transición del postromanticismo al Modernismo en España. Su obra se enmarca en un periodo de búsqueda de una identidad literaria que fusionara la tradición clásica con una sensibilidad renovada hacia el paisaje y la luz. La motivación de este poema responde a su profundo arraigo con el mundo rural malagueño y su voluntad de elevar lo cotidiano a una categoría estética, característica propia de su estilo vigoroso y sensorial que tanto influyó en la lírica hispánica de finales del siglo XIX.
✍️Figuras Literarias y Métrica
El poema es un soneto clásico en endecasílabos con rima consonante (ABBA ABBA CDC DCD). Entre sus recursos destacan: la personificación, al dotar a la cigarra de una voluntad consciente y una ética de trabajo; la sinestesia, presente en la asociación de elementos sensoriales como el 'fresco muro' frente al 'ardiente mosto'; y el hipérbaton, que dota al verso de una elevación lírica formal. La metáfora de la 'cortina espléndida' para referirse a la yedra y el uso de adjetivos sensoriales como 'rubia' (para la espiga) y 'turbio' (para el mosto) refuerzan una estética descriptiva de gran plasticidad y precisión técnica.