Hagamos un poema...
📖Reseña y Análisis Literario
El poema 'Hagamos un poema' de Susana Reyes se presenta como una invitación a la construcción lírica mediante la comunión sensorial de dos cuerpos. La autora trasciende la noción convencional del acto creativo al proponer la transposición de la experiencia erótica en materia poética. El texto utiliza elementos de la naturaleza —la brisa de noviembre, los aguaceros de junio, el crepúsculo— como insumos estéticos para edificar un mapa de la intimidad humana. Existe una simbiosis entre la geografía corporal y el tiempo meteorológico, donde el amor se convierte en un refugio contra la soledad. La imagen de los 'pájaros' y las 'madrugadas' sugiere un amanecer vital, un renacer a través del deseo compartido. La autora evoca una atmósfera de entrega absoluta, donde la 'sed' —metáfora clásica del anhelo existencial— no se sacia con agua, sino con el fulgor de las lunas y la persistencia de las gotas invernales. Es, en esencia, una oda a la corporeidad como eje del lenguaje, donde el acto de amar y el acto de escribir se fusionan en una sola búsqueda por aprehender la belleza efímera y darle permanencia a través de la palabra. La melancolía propia del crepúsculo se transforma aquí en un refugio estético, logrando que el poema funcione como un altar para el encuentro íntimo y la contemplación de la existencia compartida.
🏛️Contexto Histórico
Susana Reyes se inscribe en la tradición de la poesía contemporánea hispanoamericana de finales del siglo XX y principios del XXI. Su obra refleja las corrientes del neo-romanticismo y la poesía intimista, donde la voz autoral prioriza la subjetividad y la exploración de la identidad a través de los ciclos naturales. El poema responde a una estética que busca despojar al lenguaje de artificios innecesarios, enfocándose en la inmediatez de la sensación y la vivencia personal.
✍️Figuras Literarias y Métrica
El poema destaca por el uso de la metáfora sensorial al equiparar la piel y los labios con el acto creativo. Se emplea la personificación en 'crepúsculo tímido y solitario', dotando a la naturaleza de atributos humanos. La sinestesia está presente al vincular el tacto ('espaldas sudorosas') con la visión ('pintemos de pájaros'). En cuanto a la métrica, se utiliza el verso libre, prescindiendo de rima consonante, lo cual otorga al poema un ritmo pausado y orgánico, acorde con la cadencia de la respiración y el diálogo íntimo propuesto por la autora.