📜
Poema.es

Primer consejo a los arcángeles del viento

Vosotros estáis callados arcángeles del viento. No sentís el temblor de unos muslos ni el clamor de las venas; no os importa el latido de una estrella ni el fin de la espuma. ¿Para qué iluminar las horas si no cantáis a la luna efímera que resbala en el cielo? Cuando sepáis contemplar el vibrar de la mejilla y el caliente esquema de un vuelo. Cuando podáis presagiar la estrella en el misterio de una paloma vegetal. Entonces os comprenderé, y habrá en el reino de las plumas otro pretendido pasajero de la ceniza y el reflejo. Yo abandonaré la penumbra de las lentas manos de llanto, para mezclarme a vosotros en una rosa de escarcha o en la agonía de un pez de magnolia. Y entonces, entraré al reino del silencio.