Valorar valores
📖Reseña y Análisis Literario
En 'Valorar valores', Amanda Berenguer realiza un ejercicio de vanguardismo que trasciende la simple escritura para convertir el alfabeto en un organismo vivo. El poema se despliega visualmente como un juego, donde la autora desarticula el abecedario de la A a la H, otorgando a cada grafía una acción, un peso físico y una responsabilidad ética. La obra sugiere que el lenguaje no es una estructura estática, sino una herramienta de construcción o destrucción; las palabras son 'obreras' y 'cazadoras' que exigen precisión. El poema evoca una sensación de urgencia: el acto de escribir y nombrar es un proceso físico que requiere valor y compromiso. La parte final del texto es particularmente poderosa, pues vincula la palabra con el destino humano. Al establecer una cadena causal —donde por una palabra se llega a una sentencia y, finalmente, a la vida misma—, Berenguer nos advierte sobre la responsabilidad ontológica de nuestra capacidad expresiva. La emoción predominante es una tensión entre la libertad creativa (el 'juego' con el abecedario) y la gravedad de las consecuencias que las palabras conllevan. Es una celebración del lenguaje como una fuerza activa, capaz de poner en funcionamiento 'hélices' y 'gatillos', recordándonos que el habla es, en esencia, un acto de creación de realidad. La poesía aquí no solo se lee, se 'ejercita' y se construye con la disciplina de un artesano que sabe que cada signo es vital.
🏛️Contexto Histórico
Amanda Berenguer fue una figura central de la Generación del 45 en Uruguay, un periodo marcado por una intensa renovación estética y una búsqueda de nuevas formas expresivas. Influenciada por las vanguardias históricas y el concretismo, la autora exploró la relación entre el lenguaje, el espacio visual y la materia. 'Valorar valores' refleja la preocupación de la autora por despojar al lenguaje de su automatismo, buscando devolverle al vocablo su peso y su capacidad transformadora en una época donde la palabra a menudo era banalizada.
✍️Figuras Literarias y Métrica
El poema es un ejemplo magistral de poesía visual o concreta, donde la disposición tipográfica en el espacio de la página imita el movimiento de los conceptos (como la caída o el salto). Se utiliza la aliteración y la paronomasia de forma sistemática: por ejemplo, al tratar la letra 'c', repite el sonido con 'cela', 'c' y 'celada', creando un efecto de eco. Emplea la metáfora activa cuando define a la palabra como 'obrera' y 'cazadora', otorgándole una agencia humana. También destaca el uso de la encabalgamiento y la elipsis para forzar al lector a un ritmo de lectura pausado y reflexivo. No hay una métrica clásica, sino una métrica visual basada en la distribución espacial de los versos, rompiendo la linealidad tradicional para enfatizar el valor pictórico de cada letra.