📜
Poema.es

Criaturas del gozo

A Edith Zippericg y Antoni Mari. Fuera inútil ahora preguntarnos por qué el estío nos reunió entre sus manos claras como cabellos que trenzaran un nido, descifrar el emblema del nombre sobre campo de trigos, abrir en gajos las estelas de azar o la cita acordada y ¿por quién? que allí nos convocaba. ¿Conocer? ¿Para qué? Sentir, saber y basta. Todo está vivo aún y es suficiente porque vuelve palabra la piel de esta certeza y traslúcido el tiempo. El palomar. La isla. Una hoguera de miel donde sólo escuchábamos el rumor de la luz. Como aquella mañana hoy trasmina la tierra y era música su blanco aroma a lienzos en el arca de la memoria que reconoce idéntico el espacio y tan distinto en que habitó el milagro: aquí creció una yedra de venas asombradas, estalló la ensenada en un clamor de cuarzos y el remanso crujió de flores amarillas. Ya nunca moriremos. A pesar del dolor ya nunca moriremos. Aunque es la entrega huida de manos llenas y de pies ligeros y apenas dura un mundo la caricia total con que nos roza como ala transparente la verdad. ¡Qué triste es el acorde fugaz de lo perfecto! Pero escucha la voz que nacía empozada de la cueva: franqueamos sus labios de verdines musgosos y bajamos riendo al manantial oscuro de la desolación. Entreabría el destino la puerta y aprendimos en su bisagra el oxidado canto de la queja. Pliegues de claridad nos iniciaban. Pero afuera, cigarras calcinadas llamándonos a gritos, crepitaban unánimes todos los girasoles como un coro diáfano de astillas y un pájaro de ámbar cruz?de pronto el cielo. Éramos puramente criaturas del gozo a salvo del dolor por un instante, no intactos sino indemnes porque al regreso ya de tantas cosas, entregados y plenos a la tea que sacia momentánea la escasez del exceso, a la rama estañada que corona de dicha, a los dátiles tibios que sonríe la tarde con el mandil cuajado de manojos de agua, en la fresca inocencia de lo que ha derramado su medida y grávido, rebasa y se concede por gracia de esa tregua con que a veces la vida nos regala: ser y sernos tan sólo y serlo todo para justificar el universo.
Poema .es

© 2026 Poema.es. Todos los derechos reservados. Desarrollado por Juan Romero Domínguez.