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Poema.es

Nada

Te imagino, lector, dentro de muchos años leyendo estas palabras. En tu mesa una luz de bujía y una rosa anunciarán el sueño, un cuerpo, nada. Es inútil que busques. En la ceniza hay brasas que podrías tener entre las manos sin quemarte. En tu pulso, avisos, aprensiones, también nada. Debes saber que entonces, quiero decir, ahora, volvían cada año los vencejos y este viejo Madrid era ya viejo con sus ciegas veletas y sus jardines muertos. ¿Qué buscas, pues, aquí? ¿Algo distinto? ¿Una forma tan sólo? ¿Esa nueva manera de traer el ingenio, rimas, nada? ¿Buscas tal vez aliento, saber que ha de morir contigo el mundo, el hálito más puro de la vida, el cantar de los pájaros y los ríos de susurrar oscuro? Yo mismo cuántas noches fui devanando el tiempo y cuántas, como tú, miré a los ojos de esa hermosa figura cuyo nombre variaba, primero amor, luego silencio, nada. Te imagino, lector, dentro de muchos años. Sigues aquí conmigo sin que sepas tú mismo que aquello que aquí buscas es tu propio dolor, este Madrid, el volar de un vencejo, un tiempo igual al tuyo, el bálsamo en el alma de un aire limpio y puro. Que buscas un misterio, vida, nada.