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Poema.es

A medida

Cada vivir ha de tener su espacio, su dolor y su fiebre, su ramo de congojas. También su propio aire hecho a medida, aunque a mares le sobre, porque encoge, aunque a trozos le falte, si tallece. Pero es la vestimenta que lo tapa y la caricia fresca que lo aroma. No debemos robar aires ajenos ni pisarles la sombra que les duele, más bien dejar que pasen, y en su mano poner en flor abierta nuestros dedos para sembrar la paz en los rastrojos: unánimes al canto y a la pena. Dejemos respirar, y respiremos, y así cada respiro tenga un hueco y una estancia feliz donde posarse. Entonces ya podremos perdonarnos la inconsolable culpa de estar vivos.