📜
Poema.es

Poema después de una fiesta

a Juan Antonio Vasco y nosotras Hoy día como aquel que volamos la selva bajo del alba llegando justo al parto del sentimiento abierto días en que no se puede no verte en que quiero salir desde los álamos y echarme montaña abajo para no sentir que quiebro Hay días que se parten en la lanza de tu voz diciendo que todo era nuevo porque yo era nueva y cantaba el cuerno en el túnel de la cornamusa días revueltos contra sí que suben y que bajan escaleras en los supermarkets entre abrigos y latas automáticas dejando la esperanza entre las orillas días calientes de polen que tiznan puertas sillones limpios que se abalanzan contra los carteros días para arrojarse al mar y alejarse como Ulises para que se pierdan cuando tuvo que buscar a los depredadores encontrarse volver hecho nuevamente hay días cancerberos en que habría que apretarse las manos ser el limo que nos envuelve planta su bandera y nos inunda y las turmalinas renacen salvan los umbrales y se cuelgan a ser ellas en mi pecho días en que los lagartos de los "Parques del Este" suben a la verja a comer pantalones un trozo de tobillo con tanta ternura que amanece bajo el techo de paja de caney y el muchacho apenas rengo puede cantar al sol abrir los pastos que jalonan el camino y la madre lo mira con la niña dormida en el asiento de atrás hay días en que el desierto de Anatolia se me viene encima con todos sus camellos y vamos a las fiestas como quien va a la muerte y es necesario arrancar con todos los faroles encendidos allí renace la amistad se pierde el premio de la paz y nadie puede abrazarse ni comer vuelven las miradas de hace veinte años las estrellas nacen latiendo en el pasto y las tardes calientes hubo días tan buenos de vivir y otros con tus últimos amores cuando dejabas de ser y ya estabas metido en el tiempo oh témpora! oh mores! dame tu mesura Horacio para no temer al voraz que hirió tu fuerza tus ojos verdes en el mundo pero estabas metido en el tiempo y cuando me llamaron la oquedad y la furia no pude detenerlas tuve que irme no pude decirte adiós ese bosque en que no pude decirte adiós ni darte de beber agua con mis manos