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Pero también cantaste...

Pero también cantaste a las muchachas de boca roja como una ciruela; tus versos las pintaba azucaradas, en el balcón, soplando una candela. De sus mejillas se nutrió la gota, la sal y la pleamar de tus poemas. Sus ojos eran lámparas en noches cuando no había espejos ni luciérnagas. Ninguno, como tú, cantó al amor. Ninguno, como tú, les hizo bellas a las mujeres de redondos pechos, de pies pequeños, de rojizas mechas. Nombraste a todas: quién no tuvo turno en el elogio de tu voz contenta. Con dulces uvas de tu Chile amargo brindaste por la luz de sus caderas. Usaste, a veces, rosas de sus madres, geranios de sus hijas y violetas, con que alfombrando fuiste sus pisadas. Las últimas, se hicieron las primeras. Silbaste a la mujer. Silbando sigues aunque acostado y yerto en larga hierba. No dormirá tu voz, salada y larga. Ni habrán de apaciguarse tus poemas.

📖Reseña y Análisis Literario

El poema 'Pero también cantaste...' de Delfina Acosta es un sentido y lírico homenaje a la figura de Pablo Neruda, centrado específicamente en su faceta de poeta erótico y cantor de la mujer. La autora explora la capacidad del bardo chileno para elevar lo cotidiano y lo físico a una dimensión estética trascendental. Los temas centrales giran en torno a la celebración de la belleza femenina, la permanencia de la palabra poética más allá de la muerte y la conexión profunda entre el eros y la naturaleza. Acosta utiliza imágenes sensoriales —la boca roja, el sabor de la ciruela, el aroma de las violetas— para capturar la esencia de la poesía nerudiana, cargada de una sensualidad que es, a la vez, vitalista y terrenal. La voz lírica reconoce en el poeta un don irrepetible: el de haber otorgado dignidad y luz a la mujer, convirtiéndola en el eje geográfico y emocional de su obra. Las emociones evocadas son de una profunda admiración y melancolía; existe una sensación de triunfo de la palabra sobre la finitud física, pues a pesar de que el poeta yace 'yerto en larga hierba', su voz permanece vibrante, insomne y capaz de seguir silbando a la vida. Es un tributo que reconoce la influencia del maestro, subrayando cómo su legado sigue alfombrando el camino de la literatura con flores y metáforas que no se apagan.

🏛️Contexto Histórico

El poema se enmarca en la rica tradición de la literatura latinoamericana que rinde tributo a Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura. Delfina Acosta, poeta paraguaya contemporánea, escribe esta obra desde una perspectiva de relectura y memoria, situando al poeta chileno no solo como un referente histórico, sino como una presencia perenne en la cultura hispana. La mención al 'Chile amargo' sugiere una alusión a las turbulencias políticas y el exilio que marcaron la vida de Neruda, contrastando con la dulzura de su lírica amorosa.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema destaca por el uso abundante de la metáfora sensorial, como 'boca roja como una ciruela' (símil) y 'ojos eran lámparas' (metáfora pura), que conectan la belleza con elementos orgánicos y lumínicos. La autora emplea la sinestesia al mezclar sabores y visiones, dotando al verso de textura física. El tono elegíaco se sostiene mediante una estructura métrica fluida, predominantemente endecasílaba, que aporta solemnidad. Se observa una hipérbole constante al exaltar al poeta por encima de todos, subrayando su singularidad. Finalmente, la personificación de la voz del poeta, que sigue 'silbando' incluso en la muerte, refuerza el tema central de la inmortalidad del arte.

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