Poema.es LogoPoema.es

La pura verdad

Si ustedes lo permiten, prefiero seguir viviendo. Después de todo y de pensarlo bien, no tengo motivos para quejarme o protestar: siempre he vivido en la gloria: nada importante me ha faltado. Es cierto que nunca quise imposibles; enamorado de las cosas de este mundo con inconsciencia y dolor y miedo y apremio. Muy de cerca he conocido la imperdonable alegría; tuve sueños espantosos y buenos amores, ligeros y culpables. Me averguenza verme cubierto de pretensiones; una gallina torpe, melancólica, débil, poco interesante, un abanico de plumas que el viento desprecia, caminito que el tiempo ha borrado. Los impulsos mordieron mi juventud y ahora, sin darme cuenta, voy iniciando una madurez equilibrada, capaz de enloquecer a cualquiera o aburrir de golpe. Mis errores han sido olvidados definitivamente; mi memoria ha muerto y se queja con otros dioses varados en el sueño y los malos sentimientos. El perecedero, el sucio, el futuro, supo acobardarme, pero lo he derrotado para siempre; sé que futuro y memoria se vengarán algun día. Pasaré desapercibido, con falsa humildad, como la Cenicienta, aunque algunos me recuerden con cariño o descubran mi zapatito y también vayan muriendo. No descarto la posibilidad de la fama y del dinero; las bajas pasiones y la inclemencia. La crueldad no me asusta y siempre viví deslumbrado por el puro alcohol, el libro bien escrito, la carne perfecta. Suelo confiar en mis fuerzas y en mi salud y en mi destino y en la buena suerte: sé que llegaré a ver la revolución, el salto temido y acariciado, golpeando a la puerta de nuestra desidia. Estoy seguro de llegar a vivir en el corazón de una palabra; compartir este calor, esta fatalidad que quieta no sirve y se corrompe. Puedo hablar y escuchar la luz y el color de la piel amada y enemiga y cercana. Tocar el sueño y la impureza, nacer con cada temblor gastado en la huida Tropiezos heridos de muerte; esperanza y dolor y cansancio y ganas. Estar hablando, sostener esta victoria, este puño; saludar, despedirme Sin jactancias puedo decir que la vida es lo mejor que conozco.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'La pura verdad', Francisco Urondo construye un testamento vital que oscila entre la confesión íntima y el manifiesto político. El poema es una celebración de la existencia, marcada por una honestidad brutal que no teme reconocer la propia imperfección, la vergüenza de las pretensiones o la brevedad del tiempo. El autor articula una voz poética que acepta sus contradicciones: es un hombre que busca la paz y la madurez, pero que simultáneamente se siente atraído por las 'bajas pasiones', el placer sensorial y el rigor intelectual. La melancolía por lo que se desvanece —el tiempo que borra el camino— convive con una esperanza revolucionaria inquebrantable. A medida que el poema avanza, la visión personal se expande hacia lo colectivo; el yo lírico se funde con el deseo de transformación social. La muerte, la memoria y el futuro son fuerzas que acechan, pero el poeta decide derrotarlas a través de la intensidad del presente. La emoción predominante es una aceptación vitalista y crítica, donde la vida se reivindica como el valor supremo, no por ser perfecta, sino por ser la única realidad capaz de sostener 'este puño' y este calor humano frente a la desidia y la corrupción de la historia. Es un poema sobre la resistencia a través de la palabra y la capacidad de encontrar sentido en la impureza cotidiana.

🏛️Contexto Histórico

Francisco Urondo fue una figura central de la literatura y militancia política argentina del siglo XX. El poema refleja la tensión típica de los años 70 en Argentina, donde la vida intelectual y literaria estaba profundamente ligada a la urgencia de la militancia política y el compromiso revolucionario. Urondo, quien fue periodista, poeta y militante de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), escribió desde la urgencia de una época marcada por la violencia política y la búsqueda de un cambio radical, manteniendo siempre una conciencia aguda sobre la fragilidad del individuo frente a la historia.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema emplea el verso libre, evitando una métrica rígida para enfatizar un tono conversacional y confesional. Destacan varias figuras retóricas: la metáfora en 'un abanico de plumas que el viento desprecia', que ilustra la fragilidad y la insignificancia percibida; la ironía al compararse con 'la Cenicienta', restando solemnidad a su propia huella; y la antítesis constante entre 'la luz' y 'la impureza', 'el sueño' y 'la carne'. El uso de la enumeración caótica refuerza el sentimiento de abrumadora vitalidad, mientras que el oxímoron 'imperdonable alegría' encapsula la complejidad de su visión existencial, donde el placer está intrínsecamente ligado al dolor y al miedo.

Poema.es

© 2026 Poema.es. Todos los derechos reservados. Desarrollado porJuan Romero Domínguez.