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El establo

Al llegar la medianoche y al romper en llanto el Niño, las cien bestias despertaron y el establo se hizo vivo. Y se fueron acercando, y alargaron hasta el Niño los cien cuellos anhelantes como un bosque sacudido. Bajó un buey su aliento al rostro y se lo exhaló sin ruido, y sus ojos fueron tiernos como llenos de rocío. Una oveja lo frotaba, contra su vellón suavísimo, y las manos le lamían, en cuclillas, dos cabritos... Las paredes del establo se cubrieron sin sentirlo de faisanes, y de ocas, y de gallos, y de mirlos. Los faisanes descendieron y pasaban sobre el Niño la gran cola de colores; y las ocas de anchos picos, arreglábanle las pajas; y el enjambre de los mirlos era un velo palpitante sobre del recién nacido... Y la Virgen, entre cuernos y resuellos blanquecinos, trastocada iba y venía sin poder coger al Niño. Y José llegaba riendo a acudir a la sin tino. Y era como bosque al viento el establo conmovido...

📖Reseña y Análisis Literario

En 'El establo', Gabriela Mistral recrea la escena de la Natividad con una sensibilidad profundamente tierna y humanizada, alejándose de la solemnidad rígida para abrazar la calidez de la naturaleza. El poema narra el despertar de los animales ante el llanto del Niño, quienes, lejos de mostrarse indiferentes, acuden con una devoción instintiva y protectora hacia el recién nacido. El tema central es la comunión sagrada entre la criatura divina y la creación animal; los animales funcionan como guardianes que ofrecen su calor, aliento y suavidad, convirtiendo el humilde establo en un santuario vivo. La atmósfera evoca una sensación de paz y asombro, donde las barreras entre lo sagrado y lo terrenal se desvanecen. La figura de la Virgen, desbordada por la multitud de animales, aporta un toque de realismo doméstico que humaniza la escena bíblica, mientras que la presencia risueña de José cierra el cuadro con un sentimiento de hogar y fraternidad. Mistral logra que el lector perciba el 'bosque' de cuellos y plumas no como una amenaza, sino como un velo de amor universal que rodea al Niño, enfatizando la humildad del nacimiento y la capacidad de la naturaleza para reconocer la divinidad a través de la sencillez y el instinto.

🏛️Contexto Histórico

Gabriela Mistral, ganadora del Premio Nobel, escribió esta obra imbuida en su profunda religiosidad y su vocación pedagógica. Su obra a menudo explora la figura materna y la infancia, temas que aquí se cruzan con la iconografía cristiana tradicional. Publicado en un periodo donde la autora exploraba la poesía infantil y la fe desde una perspectiva cercana y telúrica, 'El establo' refleja su deseo de acercar los misterios religiosos a la sensibilidad de los niños, mediante un lenguaje cargado de ternura y una visión de la naturaleza como un ente protector y cómplice.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema utiliza una estructura de versos octosílabos con rima asonante, lo que le otorga un ritmo fluido y musical, similar a una canción de cuna. Destaca el uso constante de la metáfora, como 'el establo se hizo vivo' y la comparación 'como un bosque sacudido', que transforma la masa de animales en un elemento natural. Se emplea la personificación al atribuir intenciones afectivas y gestos humanos (ternura, cuidado, risa) a los animales y a la Sagrada Familia. Asimismo, el uso de imágenes sensoriales, como el 'aliento al rostro' o el 'vellón suavísimo', apela a los sentidos del tacto y la temperatura, creando una experiencia inmersiva y vívida para el lector.

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