Poema.es LogoPoema.es

Incendio

Dormida esta la ciudad, bajo los limpios reflejos de una luna sin mancilla en un nacarado cielo. Allá lejos zumba el mar; acá suspira el misterio y en las hebras de la luz flota en su hamaca el silencio. ¡Qué de fantasmas de rosas, en blando revoloteo invaden calladamente los cortinajes del lecho! ¡Qué tropel de diminutos y ágiles duendes aéreos se deslizan impalpables, paz y calma repartiendo! Todo, hasta el aire, es marasmo, todo, hasta la luz, es sueño; todo, hasta el duelo, es quimera: ¡Sólo el mal está despierto! De cuya presencia adusta, de cuyo empuje soberbio, hablan, gritan las campanas con vibrante clamoreo. Y allá al lado del poniente, entre oleadas de humo denso, asoma el robusto monstruo su roja cresta de fuego. "Venid' parece que dice; parece que clama: "os reto', con su ruido de agua grande, con sus crujidos siniestros. ¿Quién no lo vio...? Era uno solo, y revistió en sus efectos, los mil tonos, las mil formas, de un espantable Proteo. Como niño que en petardos entretiene el raudo tiempo, así niño en unas partes, todo lo estallable uniendo, estallaba en un volcán, del raro volcán contento. Enamorado, otras veces, Del uno al contrario extreme Iba hablando con su amada a puras lenguas de fuego, hasta perecer con ella en blancas cenizas vuelto. Ora bajando intranquilo, ya presuroso subiendo, ya contra el viento accionando ya corriendo contra el viento; escudriñando unas veces, otras veces destruyendo; dormido como un león, en súbito apagamiento; para surgir más robusto, más voraz y más tremendo; con profundidad de abismo, con escalofrío de vértigo era tristemente grande, era noblemente tétrico y hermoso terriblemente ¡aquel conflicto de incendio! Pero más hermoso aún el alcance del esfuerzo que trajo el coloso a tierra, junto a las ruinas deshecho. Y más hermoso el que prueba que Jesucristo no ha muerto; que el mal sólo es transitorio, que el bien es el solo eterno. Porque ¿sabe acaso el ave, después que el ciclón va lejos, lo que la rama querida y el dulce nido se hicieron?... Lo sabe la caridad, y es solamente por eso que abre, mirando a las víctimas ¡su manto color de cielo!

📖Reseña y Análisis Literario

El poema 'Incendio' de Gastón Fernando Deligne es una pieza magistral que explora el contraste radical entre la paz aparente y la destrucción súbita. La obra comienza estableciendo una atmósfera de serenidad nocturna, caracterizada por una ciudad sumida en el sueño y el silencio, donde la luna y el ambiente sugieren un sosiego casi místico. Sin embargo, este equilibrio se quiebra abruptamente ante la irrupción de un incendio, descrito con una personificación vívida y aterradora; el fuego es retratado como un 'monstruo' y un 'Proteo' multiforme que encarna el caos absoluto. El autor utiliza esta tragedia no solo como un evento físico, sino como una metáfora del mal que acecha la existencia humana. Las emociones evocadas transitan desde la calma contemplativa hasta el terror ante la magnitud de la catástrofe, para finalmente desembocar en una reflexión espiritual y humanista. El cierre del poema eleva el sufrimiento a una dimensión trascendente, donde la caridad y la fe actúan como los únicos bálsamos capaces de reparar el daño dejado por el fuego. Deligne logra, con una estructura dinámica, transformar una escena de devastación material en una lección sobre la resiliencia, la transitoriedad del mal frente al bien eterno y el triunfo de la solidaridad humana sobre la tragedia destructiva.

🏛️Contexto Histórico

Gastón Fernando Deligne (1861-1913) fue una figura central de la literatura dominicana, reconocido como un precursor del modernismo. Su obra suele estar marcada por una profunda introspección psicológica y una sensibilidad trágica. El poema refleja la realidad de las ciudades de su época, donde los incendios urbanos eran catástrofes recurrentes y devastadoras, capaces de borrar el patrimonio y la estabilidad de las comunidades, lo que explica la carga dramática y la necesidad de buscar consuelo en la caridad cristiana tras el desastre.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema es rico en recursos estilísticos. Destaca la personificación, al dotar al incendio de rasgos humanos y animales ('robusto monstruo', 'roja cresta de fuego', 'jugar como niño'). La metáfora es constante, siendo especialmente potente la comparación del fuego con el 'Proteo', subrayando su capacidad de cambiar de forma. En cuanto a la métrica, Deligne utiliza predominantemente versos octosílabos, característicos de la lírica tradicional, dotando al poema de un ritmo ágil que se acelera con el avance del incendio y se vuelve más solemne al final. El uso de la aliteración y la antítesis entre el 'sueño' y el 'mal' refuerza el dualismo que estructura toda la narrativa.

Poema.es

© 2026 Poema.es. Todos los derechos reservados. Desarrollado porJuan Romero Domínguez.