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Herido por el agua

12 Hubo otro tiempo en que íbamos a tientas: yo escribía derecho en los renglones de mi vida, como hombre responsable. Pero éramos igual que dos mendigos que viajan en la noche silenciosa atravesando un país de lagunas. Si todo tenía entonces un sonido de pérdida, si estabas empeñada en ignorar los días venideros; y yo a veces cantaba con una lengua de engrudo o de pan que se me desmenuzaba en la boca. 22 Busco a veces con mi dedo un idioma como el ladrón de tumbas busca el óbolo en las bocas selladas de los muertos. Pasa de labio en labio el alcanfor, una brizna de hierba, un sustantivo ruinoso y obsoleto: la leche, una sortija, el pan y el vino, una carne cubierta por las moscas, las lluvias de Valdivia o Grazalema. Arrojo al agua un anillo precioso. Y sólo de tanto en tanto recojo sonidos encarnados, como peces. 33 En vano yo buscaba ayer palabras que tradujeran mayor santidad que aquella de nuestros cuerpos desnudos, otro viento mayor, otros gestos más libres de ataduras en el baile solar de la existencia. Qué mezquino balbuceo esgrimía para decir el gozo del perfume que atravesaba el aire matutino... Me he quedado sin voz para contar cuando estuve por tanto viento herido, moribundo de luz. 38 Un viento nocturno hace oscilar el farol de la esquina con sus ráfagas, como las alas de un ángel oscuro. Hoy vuelve ese aire y se queda en mi boca donde soy siempre el infante sin habla que en las noches borroneaba papeles. Algún día me nació esta tristeza de adolescente que intuye el final del verano en familia y de la infancia. A veces, en mi niñez, sin quererlo, en mis manos moría una luciérnaga, mis dedos sucios de su última luz. 50 Digo sólo una sílaba: si nadie quiere escucharla es en vano que complete palabras. Ninguno, más que yo, tiene la culpa de que estas voces sean mis monedas de comercio y a la vez mi tesoro. ¿No hice también un hoyo sobre el limo? ¿No subsistí alimentando un secreto que las cañas nunca dieron al aire? Finjo ver oro en la piedra que toco, en los harapos y el pan; alegría donde ven casi todos malvivir.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'Herido por el agua', Guillermo Pilía construye una meditación elegíaca sobre la fragilidad del lenguaje y la irreversibilidad del tiempo. A través de cinco secciones numeradas, el poemario articula una cartografía de la memoria donde el 'yo' lírico se reconoce como un exiliado de su propia infancia. Los temas centrales son la imposibilidad de la comunicación plena —el 'balbuceo' ante la experiencia inefable— y el desgaste existencial que conlleva el acto de nombrar. La voz poética transita desde la rectitud de la responsabilidad adulta hacia una introspección donde los recuerdos, similares a 'peces' o 'luciérnagas', se desvanecen entre las manos. Pilía logra evocar una atmósfera de melancolía luminosa, donde la naturaleza (el agua, el viento, el limo) actúa como espejo de las carencias del alma. La emoción predominante es una suerte de resignación ante la finitud; el poeta se asume como un buscador de tesoros en un cementerio de significados, reconociendo que, a pesar de la precariedad de su voz, esta constituye tanto su moneda de intercambio con el mundo como su único tesoro personal. Es, en última instancia, un homenaje a la persistencia del poeta que, ante el vacío, insiste en la arquitectura de la palabra, aun sabiendo que el lenguaje suele ser insuficiente para capturar la totalidad de la existencia.

🏛️Contexto Histórico

Guillermo Pilía, poeta argentino contemporáneo nacido en La Plata (1954), inscribe su obra en la tradición lírica hispanoamericana de finales del siglo XX y principios del XXI. Esta pieza refleja una sensibilidad marcada por el posmodernismo reflexivo, donde la biografía personal —marcada por la introspección y la lejanía geográfica— se funde con una preocupación metafísica sobre el papel del escritor frente a una realidad que se deshace, evitando las estridencias políticas para enfocarse en la ontología del sujeto.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poemario destaca por su uso preciso de la metáfora y el símil, elementos que conectan lo cotidiano con lo trascendente: 'lengua de engrudo', 'alas de un ángel oscuro' y 'peces' para referirse a los hallazgos líricos. Emplea la aliteración y una métrica de verso libre con ritmo pausado, cercano a la prosa poética, lo que favorece el tono confesional. Destacan también los encabalgamientos, que enfatizan la duda y la vacilación del hablante, y la sinestesia, presente en la asociación de sensaciones táctiles y auditivas vinculadas al lenguaje ('sonidos encarnados', 'gozo del perfume').

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