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Poema.es

Admonición

Oh tú que escuchas a quien llama a los coperos, cuando gritan las canas y la edad, anunciando la muerte; si no oyes la llamada al arrepentimiento, ¿para qué crees que en la cabeza tienes esas dos guardas: el oído y la vista? Sordo y ciego es el hombre al que no guían los ojos y las huellas del pasado. No durarán por siempre ni este siglo, ni el mundo, ni el alto firmamento, ni la luna ni el sol; apártate del mundo, aunque sus moradores todos odian tener que separarse de sus bienes. (Recopilación y traducción de Teresa Garulo, Universidad Complutense de Madrid)