Poema.es LogoPoema.es

El pórtico

Todos vamos al centro de la pira, pero no con iguales andaduras: unos van más aprisa porque saben el atajo seguro y no lo dicen; muchos describen círculos helados antes de sospechar otro destino; tampoco faltan los enamorados entusiastas del sólido minuto, que niegan la corriente por el prado sin advertir jamás el remolino dador de claridades ni la fuente abisal del paisaje verdadero. La cauda somos de cometas parcos en descifrar su propia correría; las migajas de lumbre que nos besan esquivan la menor de las miradas y se deshacen al primer asedio; marchamos apilando noches, nieblas, piedras opacas en la luenga ruta, traidoras llagas en la carne viva, señuelos y fastidio: tanto monta decir que zozobramos en blanduras enmascaradas por el mismo sol impasible que luego las devora. Anegados estamos en la nada, huérfanos de calor al pie del fuego, inventando cabriolas, desgarrándonos por el dudoso gusto de matar el tiempo que se burla de nosotros. Con todo las parábolas no bastan a sosegar el cuerpo ni la mente: siguen doliendo las heridas, sigue dando rabia la sorna del verdugo y aungustia la raíz mortal del sueño. ¿Cómo fincar en esta lucha nuestra la suave combustión que nos realza? Dionisio Solomós, poeta griego del siglo XIX, guerrillero virtual entre los suyos y filósofo, se murió pergeñando soluciones: terribles heroísmos y renuncias; y tras él o delante llueven cien políticas diversas: el soslayo quietista de las cosas temporales, o la antípoda praxis del apóstol con la mirada puesta en un futuro que liquide vergüenzas mercenarias y permita bullir a nuestros hijos en medio del paisaje depurado; la música floral que se propone reproducir en voz plebiscitaria la partitura directriz del cosmos; o bien el zafarrancho voluptuoso que lustra la pasión al consumarla. Y sin embargo del plural camino el hombre no mejora, tiene miedo, lamentablae se opone a su milenio, prefiere su vejez atormentada, su consuelo ficticio, sus enjuagues, desoyendo los coros que lo empujan a cada vez mayores aventuras. Yo soy un fatalista, no me quejo (por mi cuenta de poco serviría), pero a mi alrededor navegan almas enterradas en vida malamente: podrían intentar una salida mientras llega la hora principal; quitarse de malditas confusiones, descubrir cuando menos la mitad. Con tales cabizbajos a la vista, sin embages, en búsqueda batiente, me pronuncio por ellos y por todos.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'El pórtico', Jaime García Terrés despliega una meditación existencial de corte pesimista pero profundamente ética. El poema se estructura como una reflexión sobre la finitud humana, utilizando la metáfora de la 'pira' para simbolizar el destino ineludible de la muerte. El autor observa con una mirada analítica las diversas formas en que los hombres enfrentan su transitoriedad: algunos mediante la evasión, otros a través de ideologías, militancias políticas o el refugio en pasiones efímeras. La voz poética transita desde la observación objetiva hacia una postura de fatalismo consciente, denunciando la alienación de quienes, presas del miedo y la costumbre, se entierran en vida sin intentar siquiera descifrar el misterio de su propia existencia. El poema evoca una profunda sensación de desamparo, subrayada por imágenes como la 'huérfanos de calor al pie del fuego', que enfatizan la soledad ontológica del ser frente al tiempo. No obstante, lejos de caer en el nihilismo absoluto, García Terrés mantiene una posición de compromiso moral: al reconocerse fatalista, no se desentiende de sus semejantes, sino que eleva una voz solidaria y 'batiente' que invita a la lucidez y a la búsqueda, instando al individuo a trascender las 'malditas confusiones' antes de que el ciclo vital concluya. Es una pieza de alto rigor intelectual que interroga el sentido del heroísmo y la acción humana frente a la impasibilidad del cosmos.

🏛️Contexto Histórico

Jaime García Terrés (1924-1996) fue una figura central de la intelectualidad mexicana del siglo XX. Vinculado a la generación de la 'Revista Mexicana de Literatura', su obra se inscribe en un periodo marcado por el existencialismo posguerra y la búsqueda de una identidad poética que integrara la cultura clásica con la angustia moderna. Su escritura refleja una formación humanista rigurosa, influenciada por la filosofía política y una aguda conciencia sobre los límites de las ideologías en la conformación del destino humano.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema emplea un estilo reflexivo y pausado, optando mayoritariamente por versos endecasílabos y alejandrinos que otorgan solemnidad al discurso. Entre las figuras destacadas, encontramos la metáfora central de la 'pira' para la muerte, y la 'cauda de cometas' para ilustrar la estela efímera de la vida humana. El autor utiliza la antítesis para contraponer la 'lucha nuestra' con la 'suave combustión' del espíritu. Además, el uso de encabalgamientos acentúa la fluidez del pensamiento, mientras que la enumeración caótica al describir las soluciones ideológicas (el soslayo, la praxis, la música floral) enfatiza la complejidad y, a veces, la futilidad de los esfuerzos humanos ante la inmensidad del tiempo.

Poema.es

© 2026 Poema.es. Todos los derechos reservados. Desarrollado porJuan Romero Domínguez.