Un esplendor oscuro bajo el deleite de profanarte
esta noche de cristales de algún fulgor desamparado
sobre la súbita espesura de tu más profunda carne.
La inocencia es el licor que, sorbo a sorbo, embruja las manos
sin otro ultraje que el más profano silencio de buscarte.
Una misma pasión de hervorosos tigres de luz y mármol
cazando en el fino fermento de la luna una oración
que nos da, grávidos de muerte, su pureza más atroz.
Alondras que mueren deslumbradas (I) Un esplendor...
Más poemas de Jorge Fernández Granados
Ver todos (14) →
Alondras que mueren deslumbradas (I) Carne de la fiebre...
Alondras que mueren deslumbradas (I) Corazón tan astuto...
Alondras que mueren deslumbradas (I) (El Cazador...)
Alondras que mueren deslumbradas (I) Opaca carne...
Alondras que mueren deslumbradas (I) ¿Pero dónde...
Alondras que mueren deslumbradas (I) Soliloquio...
Alondras que mueren deslumbradas (I) Sucesos...
Alondras que mueren deslumbradas (I) Tu breve chispa...