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Cabalgata de reyes

Siempre las cabalgatas me pillaron yendo hacia alguna parte y en constante lucha con el gentío. Verbigracia: en el 92 quedé con Cuesta cerca de Riego, en el 91 iba a la biblioteca, en el 90 algo en la calle Uría..., y siempre el mismo molesto rebrincar y los ahogos entre niños pasmados y vejetes que tienen frío y padres de iracunda mirada y los camellos y los pajes. ¿Será esa sensación de que están todos perdidos menos yo, de que van todos en dirección contraria, lo que siente también un niño al dejar de creer? No lo recuerdo. Pienso que los niños distinguen mal el interés común de sus propios deseos. Les engañan los negros de mentira y las coronas doradas de cartón; bailan la música que les toca la orquesta, tan contentos. Pero no de verdad. Luego los años se encargan de enseñarles el camino que no transitan padres ni camellos. Siempre hay algo que hacer (eso les gusta) y van hacia algún sitio en dirección contraria en cada nueva cabalgata, chocando y entre ahogos, sin creerse las mentiras ni el negro. Y no sonríen y los padres les temen. Imagino que así se explica todo: las miradas oscuras, el asombro de los niños y el frío de los viejos, que distrae un Rey Mago arrojando caramelos.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'Cabalgata de reyes', José Luis Piquero articula una meditación melancólica sobre la desmitificación del mundo adulto frente a la ingenuidad de la infancia. El poema parte de una anécdota biográfica —la interrupción rutinaria del trayecto personal por el evento festivo— para proyectar una crítica sobre la alienación social. El yo poético se posiciona como un observador hastiado, alguien que transita en dirección opuesta a la masa, simbolizando el aislamiento intelectual. La cabalgata deja de ser una celebración para convertirse en una coreografía vacía, un escenario de 'mentiras' (pajes falsos, cartón dorado) donde el interés común es una ilusión que oculta la insatisfacción latente. La transición del niño que se deja seducir por la fantasía al adulto que 'no sonríe' es el eje central del texto. Piquero logra retratar el paso del tiempo no como un proceso de crecimiento, sino como una toma de conciencia sobre la crudeza de la realidad: el frío, la iracundia y la desesperanza. El poema es, en última instancia, una reflexión sobre la pérdida de la fe en lo simbólico, donde el caramelo arrojado por el Rey Mago no es más que un paliativo insuficiente para ocultar el vacío existencial compartido por las distintas generaciones.

🏛️Contexto Histórico

José Luis Piquero es una figura fundamental de la poesía española contemporánea, vinculado a menudo con la corriente de la 'poesía de la experiencia'. Su obra se inscribe en un contexto de transición sociopolítica en España, donde las tradiciones populares empiezan a ser vistas bajo una lente crítica y desencantada. El poema refleja la cotidianidad urbana de la España de los años 90, periodo marcado por cambios estructurales y una modernización que, a ojos del autor, intensifica la sensación de alienación del sujeto frente a las celebraciones colectivas.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El autor emplea un estilo conversacional y narrativo, utilizando el encabalgamiento para enfatizar el ritmo errático y el 'rebrincar' de su propia experiencia en la multitud. Destacan el uso de la enumeración para describir el caos urbano y la antítesis entre el mundo infantil, regido por el deseo, y el mundo adulto, gobernado por la consciencia del 'camino que no transitan padres ni camellos'. Se observa una metáfora sostenida: la cabalgata como representación de la vida misma, en la que todos los individuos avanzan en direcciones opuestas, chocando y sintiendo asfixia. La métrica es libre, favoreciendo una cadencia cercana al habla cotidiana que refuerza el tono confesional y cínico del poema.

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