Poema.es LogoPoema.es

Oración de la noche

                              Otra vez para ella, la que sabe por qué I Ella, la más salaz, sangra en la luna, y sabe del honor de merecer la gracia de los dioses y el castigo           de ser mujer. II Ella, la más salaz, bebe esta gracia y goza el paraíso del infierno: entre las llamas arde,                     se consume, y es esta condición,                     desesperada, la que nos une. III La limpia seducción es una enfermedad, y tú lo sabes. La más limpia inclusive es la más visceral, y tú lo sabes... IV Ardemos hasta el punto de la consumición, y cuando ya el dolor destruyó nuestros cuerpos, ahí donde creemos que ya no hay nada, como un virus fatal brota el deseo. V En la luz del dolor arde una llama. VI Que el fuego del amor por siempre nos devore. Que el fuego del amor nos ilumine           y nos condene. VII En la noche, tu nombre, una flor encarnada, abre su resplandor, enardecido: el cuarto se ilumina y su fulgor ciega mi entendimiento y su sentido. VIII No sirven las palabras, no funcionan para decir aquello que sentimos. ¡Qué pésimo lenguaje, tartamudo! (El de la poesía, incluso.) La única elocuencia: La de tu lengua. IX El paso hacia el amor es sobre brasas, y andas en llamas y nada duele más: El paso del amor es sobre llamas. X Al igual que la carne, yo era débil: no opuse voluntad a la pasión. XI Ella, la más salaz, arde en las llamas del deseo, sin importar su voluntad. XII ¡Qué terrible destino el del instinto! ¡Qué terrible destino en las frágiles ansias del muy civilizado! ¡Qué delirante paradoja! ¡Y pensar que el hambriento tan sólo piensa en devorar! XIII Mentira: El centro de la dicha no era miel; no era miel sobre hojuelas: ni siquiera era miel... El centro de la dicha era fuego y ardor; ardor sin fin y llagas, y el corazón te duele... si tienes corazón... El centro de la dicha lo palpas dulcemente pero su nombre es Brasa; su signo, Intensidad. XIV Tu corazón está donde tu boca lame, gusta, deshiela. Lo demás no ha existido: es tan sólo un pretexto de la canción. XV Lo sabes, lo sabemos, y a veces lo podemos balbucir: la herida que te duele y por la cual respiras es una condición para vivir. XVI En tu corazón, guárdame, en tu deseo más salaz, y no hagas caso a las promesas. El que promete, nada da. Todo lo que se cumple, se da sin más. XVII No hay que confiarse a la felicidad, pues la felicidad es un relámpago en medio de la espesa oscuridad. XVIII Cuando la más salaz se recuesta en mi pecho, queda una quemadura como recuerdo. XIX Arde el amor, escuece, quema, como un chorro de alcohol en la herida profunda que no cierra. XX Ella, la más salaz, habita el más ardiente firmamento, el que con tinta negra aquí trazó la mano oscura del deseo. El otro cielo, ella lo llena con su luz, ella lo baña con su fuego.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'Oración de la noche', Juan Domingo Argüelles despliega una cartografía lírica de la pasión entendida como una fatalidad ontológica. El poema articula una dialéctica entre el deseo carnal —identificado como 'salaz' y 'visceral'— y la destrucción del sujeto lírico. La obra no celebra el amor como un estado de placidez, sino como una 'consumición' necesaria, donde el dolor, las brasas y las heridas se erigen en condiciones indispensables para la existencia. El autor desmitifica la felicidad convencional para sustituirla por la intensidad del 'fuego' y la 'llaga'. A través de una estructura de veinte apartados, el yo lírico explora la paradoja de la civilización frente al instinto animal, donde la lengua (el contacto físico y la elocuencia de la piel) supera a la ineficacia del lenguaje poético. La figura femenina, evocada desde un misticismo pagano, es el centro gravitacional que otorga sentido a esta herida vital. El poema evoca una atmósfera de fatalidad ineludible, donde el deseo no es una elección, sino una imposición biológica y espiritual que, paradójicamente, nos permite respirar. La tensión entre lo efímero (el relámpago) y la marca permanente (la quemadura) sintetiza una visión del amor como un proceso de autoaniquilación transformadora.

🏛️Contexto Histórico

Juan Domingo Argüelles es una figura central de la literatura mexicana contemporánea. Su obra se inscribe en la tradición de una poesía que desconfía de los grandes artificios retóricos para enfocarse en la honestidad de la experiencia vivida. 'Oración de la noche' refleja una transición hacia una lírica existencialista donde el erotismo y la reflexión sobre el oficio poético se entrelazan. Su escritura suele alejarse de las vanguardias experimentales para abrazar un tono directo y despojado, muy vinculado a la tradición de la poesía amorosa que explora los límites entre el gozo y el sufrimiento.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema emplea predominantemente la metáfora ígnea (el fuego, las brasas, la quemadura) para simbolizar el deseo. Se observa un uso constante de la anáfora y la repetición (en especial el epíteto 'la más salaz') que otorga un ritmo casi litúrgico al texto. Destaca la personificación del deseo como un 'virus fatal' y la hipérbole recurrente en la descripción de las sensaciones físicas. La métrica es de verso libre, con estrofas breves que fluctúan entre el versículo y el verso corto, buscando un efecto de contundencia. El autor utiliza la antítesis para contraponer lo civilizado al instinto, y el oxímoron en expresiones como 'paraíso del infierno', reforzando la naturaleza contradictoria de la experiencia amorosa.

Poema.es

© 2026 Poema.es. Todos los derechos reservados. Desarrollado porJuan Romero Domínguez.