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Llenos de lágrimas tristes

Llenos de lágrimas tristes tiene Belardo los ojos, porque le muestra Belisa graves los suyos hermosos. Celos mortales han sido la causa injusta de todo, y porque lo aprenda dice con lágrimas y sollozos: El cielo me condene a eterno lloro, si no aborrezco a Filis y te adoro. Mal haya el fingido amado, lisonjero y mentiroso, que juzgó mi voluntad por la voz del vulgo loco; y a mí, necio, que dejé por el viejo lodo el oro, y por lo que es propio mío lo que siempre fue de todos. El cielo me condene a eterno lloro, si no aborrezco a Filis y te adoro. Mis enemigos me venzan en pleitos más peligrosos, y mi amigo más querido me levante testimonio; jure falso contra mí, y el juez más riguroso de mis enemigos sea del lado parcial devoto. El cielo me condene a eterno lloro, si no aborrezco a Filis y te adoro, Y jamás del claro Tajo vuelva a ver la orilla y soto, ni a ver enramar sus vides por los brazos de los olmos; enviuden las tortolillas viendo que gozas a otro; jamás tenga paz contigo y siempre guerra con todos. El cielo me condene a eterno lloro, si no aborrezco a Filis y te adoro. Cubra el cielo castellano los más encumbrados sotos, porque el ganado no pazca y muerto lo coma el lobo. Llévese el viento mi choza, el agua falte a mis pozos, el fuego abrase mi parva, la tierra me trague solo. El cielo me condene a eterno lloro, si no aborrezco a Filis y te adoro.

📖Reseña y Análisis Literario

Este poema de Lope de Vega, inserto en su tradición pastoril, es un ejercicio de retórica amorosa donde el protagonista, Belardo, recurre al juramento extremo para probar su fidelidad frente a los celos de Belisa. La pieza se articula mediante una estructura de 'exordio y condena', en la que el amante despliega una letanía de maldiciones autoimpuestas si sus palabras no fueran veraces. El tema central no es solo la declaración amorosa, sino la angustia ante la desconfianza, un sentimiento que Lope explota para demostrar su maestría en la representación del conflicto pasional. A través de un tono elegíaco y dramático, el poeta utiliza la hipérbole para elevar el juramento a un plano casi épico; Belardo no solo pone en riesgo su alma, sino que invoca la devastación de su entorno natural, agrícola y social. Esta radicalidad expresa el desespero del amante barroco, cuya identidad está totalmente supeditada a la aceptación de la amada. La recurrencia del estribillo enfatiza la intensidad emocional, convirtiendo el poema en un ritual de expiación donde la sinceridad se mide por la magnitud de las calamidades aceptadas. La obra equilibra con precisión la convención literaria del pastor despechado con una carga psicológica profunda, propia de la lírica lopesca que humaniza sus personajes bajo el peso del sufrimiento y la duda constante.

🏛️Contexto Histórico

El poema se inscribe en el Siglo de Oro español, periodo de esplendor cultural donde Lope de Vega consolidó la égloga y el romance pastoril como géneros predilectos. Esta obra responde a la tradición neoplatónica y bucólica, muy popular en la corte, donde las complicaciones amorosas bajo seudónimos pastoriles —como Belardo y Belisa, trasuntos del propio Lope y sus musas— servían para canalizar tensiones biográficas en una lírica refinada y estilizada.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema utiliza versos octosílabos en forma de redondilla o quintilla con estribillo, aportando ritmo musical. Destaca el uso constante de la hipérbole ('el cielo me condene a eterno lloro', 'la tierra me trague solo') para intensificar el juramento. Emplea metáforas del mundo natural (el Tajo, los sotos, las tortolillas) para simbolizar el orden perdido del amante, y el políptoton y la antítesis para marcar el contraste entre la traición, los celos y la lealtad absoluta. La estructura es un claro ejemplo de 'adynaton', donde se enumeran imposibles o catástrofes para validar una proposición.

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