Será tan bella un día sí y un día no
que un día sí y un día no
habrá de darme cólera.
El encanto de una mujer ilusoria,
realidad de un sueño tendrá,
mujer que no debió haber nacido nunca:
¡ah, yo seré un tan ridículo Pigmalión!
Mis sentidos subidos a sus torres
acechan su venida conspirando.
Todas las casa de la ciudad bailarán,
harán móvil su procesión extática los árboles del bulevar
y un bosque,
en no sé qué región,
formarán.
-"Es un loco'.
No respondo,
una sonrisa
en la mano pongo
de propina.
Inquietud ancestral,
ebullición
virtud de la inconstancia,
desequilibrio,
pecado mortal;
exceso de vida en mi cuerpo endeble:
marmita de Papin, mi arte.
Mi risa es triste.
Desnudo mi cuerpo
no proyecta sombra:
arlequín loco soy,
mi corazón,
rombo interior,
danza en mi pecho,
peonza.
Mi rosa de los vientos
-margarita de hierro-
se fundirá en campanas de canción futura.
Aeroplano que escribe en el cielo nuestro nombre,
cielo, página para los altos poetas,
sexo,
gárgola,
flor,
sapo,
mujer,
belleza de las cosas monstruosas,
complejidad de las simples,
encanto inefable de toda excepción,
esplín casi inglés
de la geometría,
del dibujo lineal,
de que tres y tres
¡hagan seis!
Mi corazón
pende en mi pecho,
condecoración
a ofrecer.
Cuando esté muerto
sabré si el Eclesiastés es cierto.
Hoy sólo sé que mi cuerpo es un racimo de placer
cuando el arco de la vida tocando su canción sobre mi médula
me entrega el distico sin par de tus brazos, mujer.
¡Entrando en el Huerto Prohibido
aceleró su latido el corazón!
Nos dio Dios al nacer
una juventud:
millonario y filántropo,
íntegra habré de perderla en la ruleta de tu boca,
laberinto
rastro
para holocausto en el martirio dulce de una honda extenuación.
Baja la marea de mi fervor pasional,
cuerpo de mujer,
sepulcro blanqueado
donde estoy sepultado.
Llanto, risa y asco.
Melancolía rotunda de la carne,
viaje a su país de maravilla,
Robinson crucificado,
con billete de ida y vuelta,
y al retorno, tan cargado de melancolía mi bajel estaba
que hubo de sucumbir
y nosotros, cobardes, nos pudimos salvar.
Después, mucho he llorado
de vergüenza y de rabia.
Hoy, cuando sus manos,
estrellas de cinco picos,
constelan mi frente,
la alcachofa del almanaque se deshoja
sin el dolor de su sabor monótono.
Su rosado recuerdo como el ojo
de un conejo blanco,
me ha tatuado el cuerpo.
Su recuerdo: cintura de castidad.
Yo fui el San Sebastián martirizado
por las flechas bordadas de sus medias!
📖Reseña y Análisis Literario
En 'Epifanía de Mazda', Luis Cardoza y Aragón despliega una compleja fenomenología del deseo y la identidad. El poema funciona como una autopsia lírica donde el poeta se desdobla en múltiples figuras —Pigmalión, arlequín, San Sebastián— para explorar la tensión entre el arrebato vitalista y la inminencia de la decadencia. La mujer, aquí, no es solo un objeto amado, sino un constructo ilusorio y a la vez una fuerza telúrica que encadena al sujeto a un ciclo de creación y aniquilación. La temática central es la inconstancia del ser y la naturaleza paradójica de la belleza, concebida esta última como un exceso que roza lo monstruoso. A través de un ritmo sincopado y una imaginería vanguardista, el autor articula la angustia de la finitud frente a la voracidad de la experiencia. La emoción predominante es una melancolía vitalista, una suerte de 'esplín' moderno donde la risa y el llanto se confunden, revelando una subjetividad que se define por su propia fragilidad y por la asunción del martirio como forma suprema de entrega amorosa.
🏛️Contexto Histórico
Escrito en la juventud del autor, este poema se inscribe en la etapa de efervescencia vanguardista de Cardoza y Aragón, influenciada por su estancia en París durante los años veinte. La obra refleja la ruptura con las formas tradicionales y la adopción de un lenguaje cosmopolita y experimental, típico de la generación que buscaba integrar las nuevas estéticas europeas (como el surrealismo y el creacionismo) con una sensibilidad americana, en un momento donde el poeta aún oscilaba entre el diletantismo y el compromiso existencial.
✍️Figuras Literarias y Métrica
El poema se caracteriza por el uso de recursos vanguardistas: el verso libre, la ruptura sintáctica y la enumeración caótica. Destacan metáforas audaces como 'marmita de Papin' para referirse a su interioridad, o la 'alcachofa del almanaque' para representar el paso del tiempo. Se observa un rico intertexto mitológico y religioso (Pigmalión, San Sebastián, el Eclesiastés, el Huerto Prohibido), que eleva la experiencia personal a una dimensión universal. El uso de la antítesis y la paradoja es recurrente, subrayando el desequilibrio emocional, mientras que la puntuación escasa y los encabalgamientos refuerzan la sensación de urgencia y dinamismo propias del estilo de Cardoza y Aragón.