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La última cena

Y el gusano mordió mi cuerpo y dando gracias lo repartió entre los suyos diciendo "Hermanos este es el cuerpo de un poeta tomad y comed todos de él pero hacedlo con respeto cuidad de no dañar sus cabellos o sus ojos o sus labios los guardaremos como reliquia y cobraremos entrada por verlos" Mientras esto ocurría algunos arreglaban las flores otros medían la hondura de la fosa y los más osados insultaban a los deudos o simplemente dormían a la sombra de un espino Pero una vez acabado el banquete el mismo gusano tomó mi sangre y dando gracias también la repartió entre los suyos diciendo "Hermanos esta es la sangre de un poeta sangre que será entregada a vosotros para el regocijo de vuestras almas bebamos todos hasta caer borrachos y recuerden el último en quedar de pie reunirá los restos del difunto" Y el último en quedar de pie no solamente reunió los restos del difunto los ojos, los labios, los cabellos y una parte apreciable del estómago y los muslos que no fueron devorados junto con las ropas y uno que otro objeto de valor sino que además escribió con sangre con la misma sangre derramada escribió sobre la lápida "Aquí yace Mario Meléndez un poeta las palabras no vinieron a despedirlo desde ahora los gusanos hablaremos por él"

📖Reseña y Análisis Literario

En 'La última cena', Mario Meléndez articula una inquietante parodia de la liturgia eucarística para explorar la condición del poeta frente a la posteridad y la finitud. El poema transforma la necrofagia en un acto de comunión cínica, donde el cuerpo del autor es desmembrado y consumido no solo por la naturaleza, sino por una sociedad mercantilista que busca lucrar incluso con los restos mortales. La ironía se vuelve cortante al describir cómo la muerte de un poeta es reducida a un espectáculo trivial: mientras el cuerpo es devorado por gusanos, el entorno se divide entre la indiferencia, la burocracia funeraria y el oportunismo. La emoción predominante es un existencialismo sombrío, donde el artista, tras su deceso, es despojado de su voz y su identidad. Lo más inquietante es la transmutación final del poeta en objeto: la sangre que antes simbolizaba su esencia vital es utilizada para escribir su epitafio, confirmando su anulación absoluta. Meléndez desmitifica la figura romántica del creador, sugiriendo que, al final, la literatura es devorada por el tiempo y sus ejecutores, dejando solo un rastro material sobre una lápida que, irónicamente, es escrita por los mismos gusanos que lo consumieron, sellando un destino donde la palabra del poeta es reemplazada por el silencio impuesto por sus propios restos.

🏛️Contexto Histórico

Mario Meléndez (1971) es un poeta chileno contemporáneo, heredero de la tradición surrealista y de la ironía amarga de la poesía latinoamericana de finales del siglo XX. Esta pieza se inscribe en una sensibilidad post-moderna que cuestiona el rol del autor y la cosificación del arte en la cultura de consumo, reflejando una postura desmitificadora frente a la tradición lírica clásica.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema se estructura fundamentalmente sobre la 'parodia' o 'metáfora eucarística', utilizando la terminología bíblica (tomad y comed) para subvertir el sentido sagrado hacia una realidad grotesca. Se emplea el 'prosopopeya' al dotar a los gusanos de voz y capacidad de razonamiento mercantil. Asimismo, destaca el uso del 'símbolo' de la sangre como el último residuo de la creación literaria. Formalmente, Meléndez prescinde de una métrica rígida, optando por el versículo libre para dotar al poema de un tono narrativo y coloquial, casi oratorio, lo cual refuerza el efecto irónico de su crítica social.

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