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Berlín: enero 1929

Vita interrumpió sus versiones de Rilke. El teléfono era Moabit 37-94, y Friedrichistrasse la estación de llegada. En la Funkturm, una tarde, en escapada breve y solitaria, Vita le dio a entender la duración escasa de las pasiones humanas. La conversación, bastante animada, el pulso anímico de subido voltaje, consiguieron silenciar la letal marea humana. (Las bombas futuras no enturbiaron en absoluto la tarde.) 24 Brücken Allee, una dirección, hoy compañera de los fantasmas de antiguas embajadas: la ciudad no había sido bombardeada. Virginia regresó a Londres al cabo de una semana, enferma. Vita empezó a creer que Leidenschaft era una palabra de formación muy extraña. De hecho, ninguna de las dos presintió la retórica del desastre.

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