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Schöneberg

Como siempre, fue un affaire casual: amistades de amistades, aquí, allá, en el Norte, en el Sur... Al principio no me gustas. Quizá reconozca en ti mis defectos (¡difícil encuentro entre escorpiones!) y siempre quiero espejos de la imagen más perfecta. Prosigue la noche y el vino blanco, de una región alemana que me resulta totalmente extraña. De repente (mientras «actúas») nos encontramos y nos sentimos. «Treu» es un adjetivo que acababa de aprender, y me resulta muy útil para esta velada. El vino y la noche prosiguen y nos separan. Queda, sin embargo, mi fidelidad, temporal y absoluta, a tu cuerpo, a mi tacto.

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