Poema.es LogoPoema.es

La guitarra

La guitarra tiene el alma de una niña de ojos claros. En su caja guarda un nido tembloroso de gorjeos. A jardín por primavera su cordaje yo comparo: la tonada es una fuga de nostálgicos deseos que susurran los ensueños de la niña de ojos claros. Es un alma que ve rojo, sufre celos la guitarra, cada cuerda, carne viva, se retuerce enronquecida al contacto de la mano que se crispa como garra; van temblores de beodo y estertores de suicida en la queja desgarrante de la trágica guitarra. La guitarra guarda un alma de mujer desengañada: esas cuerdas son las canas de su testa fatigada; hoy tan sólo queda el eco de su risa de coqueta, y las notas son hermanas de la nieve esparramada en la barba temblorosa de un romántico poeta. La guitarra tiene un alma de mujer desengañada. La guitarra sin cordaje es cual una sepultura, en su puente se callaron los acordes de tristura como mueren los sollozos en agónica garganta, y su caja destrozada es retrato de la oscura existencia en cuya sombra ningún trino se levanta y no deja ni su nombre en la angosta sepultura.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'La guitarra', el poeta chileno Max Jara despliega una compleja fenomenología del instrumento musical, transformándolo en un receptáculo de la psique humana. La obra se articula mediante una progresión simbólica que trasciende el objeto material: inicialmente, la guitarra es una entidad cándida y primaveral, asociada a la infancia y a la esperanza. Sin embargo, conforme avanza el poema, Jara despoja a este símbolo de su inocencia, dotándola de una visceralidad dramática donde el instrumento se torna espejo del sufrimiento, el desengaño amoroso y, finalmente, la decrepitud existencial. La guitarra no es solo un artefacto, sino un sujeto lírico que experimenta el dolor a través de la vibración de sus cuerdas, descritas como 'carne viva'. La transmutación hacia la senectud y el vacío final —la guitarra sin cuerdas como sepultura— revela una reflexión melancólica sobre la finitud. Las emociones evocadas transitan desde la nostalgia y la ternura bucólica hasta la angustia visceral y el existencialismo, logrando una representación poética donde la música es, en última instancia, el eco de las heridas humanas. El autor logra un equilibrio notable entre la musicalidad del verso y una carga dramática que interroga la persistencia de la belleza frente al inexorable declive de la vida.

🏛️Contexto Histórico

Max Jara (1886-1965) fue una figura central del post-modernismo poético chileno, vinculado a la transición entre las formas clásicas del siglo XIX y las vanguardias. Su obra refleja la sensibilidad de una época volcada hacia el criollismo y el intimismo lírico, donde el peso de la tradición modernista todavía influía en la elección de imágenes simbólicas y la preocupación por la musicalidad, propia de un periodo donde la poesía buscaba rescatar la subjetividad en un entorno de cambio social y estético.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema destaca por el uso recurrente de la personificación (prosopopeya), otorgando al instrumento rasgos humanos como ojos, alma, y la capacidad de sufrir. Se emplean metáforas audaces, tales como 'cordaje' comparado con un 'jardín por primavera' o las cuerdas como 'canas de su testa fatigada', que vinculan la música con el ciclo vital. En cuanto a la métrica, se observa el uso de versos de arte mayor (endecasílabos y alejandrinos) que otorgan solemnidad, junto con una rima consonante estructurada. Es notable el uso del encabalgamiento y el epíteto, los cuales enfatizan la carga trágica de las estrofas, mientras que la repetición de versos al final de cada bloque (estribillo) subraya la melancolía persistente.

Poema.es

© 2026 Poema.es. Todos los derechos reservados. Desarrollado porJuan Romero Domínguez.