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Viernes 18

Cierro el tema de tu falta de existencia. Abro, en cambio, los libros, la tarde, las piernas de tu mejor amiga. No acepto adjetivos para esto. Simplemente me voy quedando solo, lo que me rodea lo hace con el claro propósito de abandonarme, de asfixiarme con mi propia sangre, de llevarse mi aire, mis besos, mi piel y mis cordales lo más triste posible de donde yo navego, de donde vos amás, de donde ya no soy más que el miserable que lo haperdido todo para poder sentarse en un ladrillo lleno de musgo a escribir tu nombre que maldigo, a dibujar tu cuerpo que con rabia deseo. Y a borrar. Borrar y borrar con las manos paralizadas por el dolor. Borrar con las uñas, con el sueño, con la nada. Borrarte con todas mis erecciones. Es posible que vuelva a ver la luz, pero ahora ya amo las sobmras y se me antoja que la noche es tu sexo y ya no quiero salir de ella, de él, de ya no sé qué hacer. Noviembre de 1994

📖Reseña y Análisis Literario

En 'Viernes 18', Otoniel Guevara articula una poética de la ruptura donde la ausencia se convierte en una presencia asfixiante. El poema opera a través de una dialéctica entre la negación y la obsesión: el sujeto lírico intenta clausurar el duelo por la amada mientras se hunde en un erotismo nihilista y desesperado. La estructura narrativa del texto, que transita de la cotidianeidad a la abyección, revela un desmoronamiento existencial donde el acto de escribir y de recordar se funde con la autodestrucción. Temas centrales como el abandono, la soledad radical y la memoria punzante son abordados con una honestidad visceral que roza lo profano. La tensión emocional se sostiene en el conflicto entre el deseo físico, expresado con un léxico crudo y provocador, y la necesidad de borrar un rastro amoroso que se ha vuelto intolerable. El poema no busca consuelo ni redención, sino que habita la 'noche' como un refugio de identidad donde el sujeto, privado de la otredad, se confronta con el vacío. Es una pieza de una intensidad confesional que logra transformar la herida amorosa en un ejercicio de introspección sobre la finitud y la fijación del deseo frente al olvido inevitable.

🏛️Contexto Histórico

Otoniel Guevara es una figura fundamental de la literatura salvadoreña de posguerra. Este poema, fechado en noviembre de 1994, se inscribe en la etapa de transición post-acuerdos de paz en El Salvador. La obra refleja la crisis de subjetividad de una generación marcada por la violencia estructural y el desencanto político, trasladando esa angustia colectiva hacia el terreno de lo íntimo y lo pasional, donde el trauma histórico se transfigura en una estética de la precariedad y el erotismo sombrío.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema se caracteriza por un verso libre, carente de rima y métrica regular, que prioriza el ritmo atropellado de la angustia. Destaca el uso de la 'enumeración caótica' al listar elementos físicos que abandonan al sujeto, reforzando la sensación de desolación. Emplea la metáfora 'la noche es tu sexo' para equiparar la oscuridad con la obsesión erótica, dotando de una dimensión espacial y corpórea a la soledad. La anáfora y repetición del verbo 'borrar' funcionan como un recurso de insistencia que subraya la fijación neurótica. Asimismo, existe una antítesis patente entre la frialdad de los objetos ('ladrillo lleno de musgo') y la calidez del deseo, evidenciando el estilo directo, visceral y, en ocasiones, escatológico propio de la lírica de Guevara.

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