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Yo la mujer de barro

&quotSe estremecieron las espesuras y las sombras'  Yo la mujer de barro hecha y guardada por los siglos y siglos surgida del mismo tiempo con una costilla de más, me dice Adán y una semilla de nancite para Eva yo la mujer de barro con un grito de triunfo me persigno por la señal de mis piernas Por la santa cruz de mis caderas Con el clamor de mi ombligo que se ahueca y exclama araña tus ojos Soy la furia del tiempo sin cabeza Como una cara sin rostro o un final de amores sin espejos. Viva vivo y he vivido en el barro a través de los ríos y las estaciones y las capas geológicas y las erupciones y los sinfines de culturas que no acaban y las que apenas principian en medio de todo el ruido Yo, mujer, cargo la furia de amamantarte y amarte hombre de barro, mi esclavo y mi señor yo tu señora y tu esclava mujer arcaica o clásica o moderna siempre orgullosa de mi hoguera temblando en el centro de Venus mi temblor. Mujer de barro yo, descabezada guardo y dibujo fertilidad de luceros descabellada, quebrada y recocida de mi amor inicial sembré los frutos sigo sembrando y pariendo y recogiendo y regando en este comal de silencios aquí volteada a la izquierda con la piel siempre inmensa sumergida en el canto de barro, carne y caminos sólo me asusto de las cosas que no entiendo como la cibernética o el átomo envuelto o mis hijos con la rodilla en el suelo sólo y de nada me asusto me persigno. 

📖Reseña y Análisis Literario

El poema 'Yo la mujer de barro' constituye una pieza clave en la lírica de Rosario Murillo, donde la autora se apropia del mito bíblico de la creación para subvertirlo desde una perspectiva de género telúrica y primigenia. El 'barro' funciona como un significante polivalente: es origen, materia, fragilidad y, simultáneamente, resistencia. La voz lírica se erige como una entidad atemporal que transita por eras geológicas y ciclos culturales, reivindicando una corporalidad sagrada e indómita. La estructura emocional oscila entre la afirmación de una identidad femenina ancestral —vinculada a la fertilidad y la tierra— y una tensión dialéctica con la figura masculina, descrita bajo una ambivalente dualidad de 'esclavo y señor'. El poema evoca una sensación de plenitud vitalista que, no obstante, se quiebra ante la incertidumbre de la modernidad tecnológica. En esta síntesis de lo arcaico y lo contemporáneo, la autora logra trascender la anécdota personal para convertir a la mujer en un arquetipo geológico, una presencia que 'siembra y pare' en un comal de silencios, subrayando la resiliencia y el poder de una naturaleza femenina que se sabe creadora y, por tanto, invencible ante el transcurso del tiempo.

🏛️Contexto Histórico

Rosario Murillo comenzó a publicar poesía en la década de los setenta, un periodo marcado por el compromiso político y la experimentación vanguardista en Nicaragua. Este poema refleja la búsqueda de una voz poética propia que integra la herencia mítica precolombina y bíblica con las tensiones existenciales de la mujer latinoamericana contemporánea, situada en un contexto de profundos cambios sociales y estructurales en su país.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema emplea el versolibrismo, caracterizado por un ritmo marcado por la enumeración y el encabalgamiento, que imita el fluir incesante de la materia. Entre las figuras destacan: la 'metáfora de la mujer de barro' (el cuerpo como arcilla moldeable pero eterna), el 'oxímoron' en la relación 'esclavo y señor', y la 'hipérbole' al situar a la mujer a través de 'capas geológicas'. Destaca el uso de la 'anadiplosis' y la 'enumeración caótica' para dar sensación de movimiento. La simbología religiosa está presente en la 'parodia de gestos rituales' (persignarse con las caderas o las piernas), sacralizando el cuerpo femenino en oposición a la tradición dogmática.

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