Poema.es LogoPoema.es

ELPHISTONE

Es la hiedra negra, en las raíces, entre las hojas del invierno, caídas hojas bajo la nieve, en las estrellas del invierno, estrellas gastadas. Yo lo recuerdo de la misma manera que el invierno cuando con sus grandes botas pisotea la tierra, como la sombra que divide así yo lo recuerdo entre arbotantes y grandes maderos, en tanto el viento escapa hacia el altar. Yo recuerdo la luz de su fría república, -sin duda la luna u otra materia maléfica. Yo recuerdo su luz mientras el viento escapa y una sombra torcida cruza hacia el altar. Qué señor de las noches, qué guerreros, qué ausentes, qué silencio crecido en un secreto como las ramas y las catedrales cuando la música de marzo tiene la verdad a sus pies. Qué estaciones donde nada hay y ningún mensajero recuerda aquella música lejana, aquellos ojos que brillan en la oscuridad como dos animales vivos. Sobre la niebla, entonces, propagaba su pensamiento y relaciones y analogías relucían semejantes a peces, recuerdos refulgiendo sobre el lomo del mar, huraños pasillos de la memoria, entonces -los últimos sentimientos, negros como la sombra en la bodega, se saben todavía mal interpretados- qué astrolabio y qué brújula, qué viento del noroeste para el sombrío capitán Elphistone, para su mirada cuando saluda a las constelaciones, el Boyero y las Cabrillas contra el incendio de las tempestades o bien qué mueca definitivamente fría como un hueso. Gesto de sable pájaro, ademán de orgullo cuando con los días contados finges, te creces, injurias con la voz que va derecha. Fugaces cortesías de los mares se disputan tu honor y cierto género de noticias o silencios muy elocuentes, espías del recuerdo las estrellas evocadoras, oleajes de postrimerías, bendiciones, cuando -bajo la advocación del Holandés- te desposas con el aparejo y el viento oficiante murmura sobre el podrido tálamo de lona mientras que la madera entona el réquiem.

📖Reseña y Análisis Literario

En 'Elphistone', Blanca Andreu despliega una atmósfera onírica y elegíaca que sumerge al lector en un paisaje de desolación y memoria. El poema se estructura como un ejercicio de evocación sobre una figura enigmática, el capitán Elphistone, convertido en un arquetipo de la soledad y la transitoriedad. Los temas centrales giran en torno al paso inexorable del tiempo, la pérdida y la disolución de la identidad en un entorno marítimo hostil y sagrado a la vez. Andreu utiliza imágenes góticas —catedrales, arbotantes, sombras y elementos maléficos— para construir un escenario donde el recuerdo es una materia viva y, a menudo, dolorosa. La emoción predominante es una melancolía gélida; el capitán aparece no como un héroe victorioso, sino como un ser existencialmente desarraigado que se 'desposa' con el naufragio y el silencio. La maestría de la poeta reside en su capacidad para amalgamar lo celeste (las estrellas, el Boyero, las Cabrillas) con lo terrenal y podrido (la lona, los maderos, la bodega), sugiriendo que la existencia humana no es más que una breve disputa contra la inmensidad del olvido y las fuerzas elementales de la naturaleza. Es un poema que reflexiona sobre el acto de recordar como un proceso de construcción frágil, donde los detalles se pierden en la niebla y solo queda el gesto, el orgullo y el réquiem final.

🏛️Contexto Histórico

Blanca Andreu emerge en la década de los 80 como una de las figuras clave de la poesía española contemporánea, vinculada a menudo con el grupo de los 'novísimos' por su estética visionaria. Este poema, integrado en su obra 'De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall' (1980), refleja una época donde la lírica española buscaba romper con el realismo social para abrazar una voz propia, cargada de surrealismo, simbolismo y una profunda introspección que se nutre de influencias anglosajonas y una imaginería visual muy personal.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema destaca por el uso abundante de la metáfora visionaria y la analogía, como 'analogías relucían semejantes a peces' o 'ojos que brillan... como dos animales vivos'. Se emplea el encabalgamiento para dotar al verso de un ritmo entrecortado que sugiere el movimiento de las olas y el titubeo de la memoria. La hipérbole y la adjetivación sensorial ('fría república', 'sombra torcida') intensifican el tono dramático. No sigue una métrica estricta, utilizando el verso libre con una longitud variable que permite una respiración cercana al monólogo interior. Destaca la intertextualidad con la leyenda del 'Holandés Errante', que actúa como el hilo conductor mítico para el destino trágico del capitán.

Poema.es

© 2026 Poema.es. Todos los derechos reservados. Desarrollado porJuan Romero Domínguez.