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He dejado descansar tristemente mi cabeza...

He dejado descansar tristemente mi cabeza En esta sombra que cae del ruido de tus pasos Vuelta a la otra margen Grandiosa como la noche para negarte He dejado mis albas y los árboles arraigados en mi garganta He dejado hasta la estrella que corría entre mis huesos He abandonado mi cuerpo Como el naufragio abandona las barcas O como la memoria albajar las mareas Algunos ojos extraños sobre las playas He abandonado mi cuerpo Como un guante para dejar la mano libre Si hay que estrechar la gozosa pulpa de una estrella No me oyes más leve que las hojas Porque me he librado de todas las ramas Y ni el aire me encadena Ni las aguas pueden contra mi sino No me oyes venir más fuerte que la noche Y las puertas que no resisten a mi soplo Y las ciudades que callan para que no las aperciba Y el bosque que se abre como una mañana Que quiere estrechar el mundo entre sus brazos Bella ave que has de caer en el paraíso Ya los telones han caído sobre tu huida Ya mis brazos han cerrado las murallas Y las ramas inclinado para impedirte el paso Corza frágil teme la tierra Teme el ruido de tus pasos sobre mi pecho Ya los cercos están enlazados Ya tu frente ha de caer bajo el peso de mi ansia Ya tus ojos han de cerrarse sobre los míos Y tu dulzura brotarte como cuernos nuevos Y tu bondad extenderse como la sombra que me rodea Mi cabeza he dejado rodar Mi corazón he dejado caer Ya nada me queda para estar más seguro de alcanzarte Porque llevas prisa y tiemblas como la noche La otra margen acaso no he de alcanzar Ya no tengo manos que se cojan De lo que está acordado para el perecimiento Ni pies que pesen sobre tanto olvido De huesos muertos y flores muertas La otra margen acaso no he de alcanzar Si ya hemos leído la última hoja Y la música ha empezado a trenzar la luz en que has de caer Y los ríos te cierran el camino Y las flores te llaman con mi voz Rosa grande ya es hora de detenerte El estío suena como un deshielo de los corazones Y las alboradas tiemblan como los árboles al despertarse Las salidas están guardadas Rosa grande ¿no has de caer?

📖Reseña y Análisis Literario

El poema de Emilio Adolfo Westphalen despliega una atmósfera de desprendimiento radical y posesión amorosa que roza lo metafísico. El autor narra un proceso de despojo, donde el yo lírico abandona su propia corporeidad para alcanzar una existencia más pura, una suerte de estado etéreo que le permita capturar a la amada. La narrativa evoluciona desde la soledad y la renuncia hacia una forma de acecho cósmico; el sujeto se desliga de las ataduras humanas —el cuerpo, el peso, el olvido— para convertirse en una fuerza omnisciente capaz de cercar y atrapar a la 'rosa grande'. Los temas centrales son la fusión entre el amor y la muerte, la trascendencia del sujeto que se deshace de su identidad física y la obsesión absoluta. La emoción que evoca es una mezcla de melancolía crepuscular y un anhelo devastador; hay una tensión constante entre el deseo de libertad absoluta y el impulso de poseer al ser amado. El estilo surrealista se hace evidente en la fluidez onírica de las imágenes, donde los elementos naturales (bosques, estrellas, ríos) se entrelazan con la anatomía del hablante. Al final, el poema se transforma en un ritual de encierro, donde el amante se ha convertido en el paisaje mismo, garantizando que el objeto de su deseo no tenga otra salida que el encuentro, sugiriendo que la unión definitiva solo es posible en el plano de lo inaccesible y lo eterno.

🏛️Contexto Histórico

Emilio Adolfo Westphalen fue una figura central del surrealismo en el Perú y Latinoamérica durante el siglo XX. Su obra, vinculada a la revista 'Las Moradas', refleja la influencia de las vanguardias europeas, pero con una voz propia marcada por una introspección hermética. Este poema se inscribe en su etapa de mayor madurez poética, donde la ruptura con las estructuras lógicas del lenguaje busca explorar los abismos de la subjetividad y el deseo, alejándose de los compromisos políticos directos para centrarse en una metafísica de la imagen.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema utiliza un lenguaje altamente figurado característico del surrealismo. Destacan metáforas audaces como 'árboles arraigados en mi garganta' y 'naufragio abandona las barcas', que enfatizan el despojo físico. El símil se emplea con frecuencia, como en 'como un guante para dejar la mano libre', para explicar la renuncia al cuerpo. El autor emplea una anáfora recurrente con 'Ya...' al final de las estrofas, lo que confiere un ritmo incantatorio, casi ritualístico, que acelera la sensación de ineludibilidad del destino. La personificación de la naturaleza —bosques que se abren, ríos que cierran caminos— dota al entorno de una voluntad propia que colabora con el yo lírico. En cuanto a la métrica, Westphalen opta por el verso libre, evitando rimas consonantes tradicionales para priorizar el ritmo interno y la cadencia evocadora, lo que permite una mayor libertad en la construcción de sus complejas imágenes sensoriales.

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