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Viniste a posarte sobre una hoja de mi cuerpo

Viniste a posarte sobre una hoja de mi cuerpo Gota dulce y pesada como el sol sobre nuestras vidas Trajiste olor de madera y ternura de tallo inclinándose Y alto velamen de mar recogiéndose en tu mirada Trajiste paso leve de alba al irse Y escandido incienso de arboledas tremoladas en tus manos Bajaste de brisa en brisa como una ola asciende los días Y al fin eras el quedado manantial rodando las flores O las playas encaminándose a una querella sin motivo Por decir si tu mano estuvo armoniosa en el tiempo O si tu corazón era fruta de árbol o de ternura O el estruendo callado del surtidor O la voz baja de la dicha negándose y afirmándose En cada diástole y sístole de permanencia y negación Viniste a posarte como la noche llama a las creaturas O como el brazo termina su círculo y abarca el horario completo O como la tempestad retira los velos de su frente Para mirar el mundo y no equivocar sus remos Al levantar los muros y cerrar las cuevas Has venido y no se me alcanza qué justeza equivocas Para estarte sin levedad de huida y gravitación de planeta Orlado de madreselvas en la astrología infantil Para estarte como la rosa hundida en los mares O el barco anclado en nuestra conciencia Para estarte sin dar el alto a los minutos subiendo las jarcias Y cayéndose siempre antes de tocar el timbre que llama a la muerte Para estarte sitiada entre son de harpas y río de escaramuza Entre serpiente de aura y romero de edades Entre lengua de solsticio y labios de tardada morosidad acariciando Has venido como la muerte ha de llegar a nuestros labios Con la gozosa transparencia de los días sin fanal De los conciertos de decir he llegado Que se ve en la primavera al poner sus primeras manos sobre las cosas Y anudar la cabellera de las ciudades Y dar vía libre a las aguas y canto libre a las bocas De la muchacha al levantarse y del campo al recogerse Has venido pesada como el rocío sobre las flores del jarrón Has venido para borrar tu venida Estandarte de siglos clavado en nuestro pecho Has venido nariz de mármol Has venido ojos de diamante Has venido labios de oro

📖Reseña y Análisis Literario

Este poema de Emilio Adolfo Westphalen es una exploración lírica sobre la llegada del ser amado, cuya presencia se vuelve un evento metafísico que transforma el tiempo y el espacio. La voz poética describe la irrupción de esta figura como un fenómeno natural —una gota, una brisa, una tempestad— que aterriza sobre el cuerpo con una ambivalencia entre la ligereza y una pesadez inamovible. El autor utiliza un lenguaje que navega entre la ternura vegetal y una rigidez marmórea, sugiriendo que el amor no solo es un encuentro, sino una ocupación del alma que detiene el curso natural de la existencia hacia la muerte. Los temas centrales son la permanencia, el instante absoluto y la naturaleza contradictoria del deseo, que al mismo tiempo afirma y niega la realidad. La emoción predominante es una suerte de estática contemplativa; el poema busca fijar un momento efímero mediante imágenes sensoriales complejas. Hacia el final, la llegada se torna un ritual definitivo, casi fatalista, donde la belleza de la amada (con sus rasgos de mármol, diamante y oro) parece suspender el tiempo. El poema logra convertir un encuentro amoroso en un acontecimiento cósmico donde la vida y la muerte se entrelazan en la conciencia del observador, dejando al lector ante la idea de que amar es, fundamentalmente, la anulación de la partida y la instauración de una presencia eterna y absoluta.

🏛️Contexto Histórico

Emilio Adolfo Westphalen fue una figura central del surrealismo peruano y latinoamericano. Su obra se sitúa en la intersección de las vanguardias europeas y una sensibilidad telúrica y metafísica muy personal. Escribiendo principalmente durante mediados del siglo XX, su poesía se aleja del compromiso político directo para enfocarse en la indagación del lenguaje, el inconsciente y la ontología. Este poema refleja la búsqueda del autor por elevar la experiencia humana a una categoría mítica, distanciándose del realismo cotidiano para habitar un espacio poético donde lo onírico y la realidad palpable se funden bajo la influencia de la estética surrealista.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema es rico en recursos estilísticos. Predomina la metáfora y el símil (ej. 'pesada como el sol', 'nariz de mármol', 'ojos de diamante'), que sirven para otorgar cualidades inanimadas o estáticas a la figura amada. La anáfora es recurrente, especialmente con 'Has venido', lo que enfatiza la obsesión por el suceso de la llegada. Se observa una hipérbole constante que eleva al sujeto poético a una escala universal o astrológica. En cuanto a la métrica, Westphalen emplea el verso libre, evitando una estructura rígida para permitir que el ritmo del poema fluya como un pensamiento que se expande, utilizando encabalgamientos que subrayan la continuidad del deseo y la incertidumbre del tiempo.

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