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La calle

¡Aborreced la suerte, cuya mano le premia su egoísmo al opulento, y le allana la senda al miserable, y lleva a las alturas al perverso! ¡Aborreced la suerte que levanta una muralla al paso de los buenos, y abre una sima a la virtud y ahoga el corazón más noble entre sus dedos! La calle es la morada del mendigo. La indiferencia la cubrió de hielo. Y en ella, al sol, al aire y al espacio, El mendigo es su libre prisionero; Con la ciudad por cárcel, se detiene A las puertas, no más: no pasa dentro! Es cojo; tiene grillos a las plantas. Es manco; sus esposas son de hierro. Es sordo; ni él se escucha, está murado. Es mudo; tiene una mordaza. Es ciego; Está preso en la tumba. La miseria, He allí al invisible carcelero. ¿Quién dice que la suerte ?¡Oh, tú que pasas cerca de esos harapos y sin verlos!? quién dice que los hombres, algún día no te puedan poner la mano, y luego, llevándote a la puerta, al sol, al aire, entregarte a las calles prisionero? ¿Volviste, pues, la vista al desgraciado? ¿Quién la volverá a ti, si no la has vuelto? ¿Alargaste la mano al desvalido? ¡Quién te la ha de alargar, si no lo has hecho! ¿Apagaste su sed? ¿Saciaste su hambre? ¿Diste una cama al doblegado al sueño? No diste agua, ni pan, ni diste cama: ¡Ve soñoliento, pues, sediento, hambriento! ¡Ah! Muchas veces, quien negó un bocado vio a su mesa doblársele el sustento; quien negó una limosna, vio doblarse la plata en la arca, el grano en el granero; quien negó un lecho, descansó tranquilo hasta muy tarde, abandonado al sueño. ¡Alza, que llega el día!... ...el de la muerte; ¿Quién no la vio llegar sobrado presto? ¿Y entonces quién no pide una limosna? ¿Quién, Señor, ante ti, no es pordiosero?

📖Reseña y Análisis Literario

En 'La calle', Francisco Gavidia construye una denuncia social contundente sobre la injusticia, la indiferencia humana y la precariedad de la existencia. El poema articula una crítica feroz hacia una sociedad que premia el egoísmo del opulento y condena al marginado, convirtiendo la calle en una metáfora de exclusión y prisión. El autor utiliza un tono imperativo y sentencioso para interpelar al lector, obligándolo a confrontar su propia falta de empatía ante la miseria ajena. La figura del mendigo no es solo una víctima del sistema, sino un recordatorio constante de la fragilidad del destino humano. Gavidia explora la paradoja de la 'suerte' como una fuerza ciega e injusta que, irónicamente, nivela a todos ante la presencia de la muerte. Las emociones que evoca son una mezcla de indignación ética, compasión dolorosa y una advertencia casi bíblica sobre el karma o el juicio divino final. La obra trasciende su contexto local para convertirse en una reflexión universal sobre la solidaridad: la idea de que, ante la inevitabilidad de la muerte, todo ser humano se descubre a sí mismo como un pordiosero ante lo divino, invalidando cualquier jerarquía social establecida. Es un llamado a la acción humana, subrayando que la indiferencia ante el sufrimiento del prójimo es una condena que recae, finalmente, sobre quien elige ignorarlo.

🏛️Contexto Histórico

Francisco Antonio Gavidia (1863-1955) fue una figura central de las letras salvadoreñas y precursor del modernismo. Escribió en una época de profundas desigualdades sociales en Centroamérica, marcada por la consolidación de las oligarquías cafetaleras y la exclusión de amplios sectores populares. Su obra a menudo refleja la tensión entre su formación clásica, su compromiso con la justicia social y la búsqueda de una identidad literaria americana frente a la influencia europea.

✍️Figuras Literarias y Métrica

El poema emplea abundantes figuras retóricas para intensificar su carga dramática. Destaca la 'metáfora de la calle' como una cárcel y al mendigo como un 'prisionero', reforzada por la personificación de la miseria como un 'invisible carcelero'. El autor utiliza la 'anáfora' ('¿Quién...?', 'quien negó...') para dar un ritmo de plegaria o sermón. También destaca la 'enumeración' para describir la discapacidad del mendigo ('Es cojo... Es manco... Es sordo...'), subrayando su deshumanización. En cuanto a la métrica, Gavidia maneja versos alejandrinos y endecasílabos con una rima asonante que aporta una musicalidad lúgubre y reflexiva, propia de su estilo modernista tardío y comprometido.

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